Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

naturales, que fueron som etidos a un rudim entario censo X M ientras tanto O jeda. en un audaz golpe de mano, el solo con nueve cristianos prendió a Caonabo gracias a un ardid sem ejante al propuesto por C o ló n : encadenándolo, com o si de un presente se tra­ tara. con grillos d e hierro m uy bruñido -lurcy [don celeste] de V izcaya - d e los q u e el indio, cuando quiso darse cuenta, no pudo librarse."'1 C on tra todo lo esperado, la prisión del reyezuelo provocó el prim er levantam iento serio d e los indígenas en la Maguana, la vega donde vivía el cacique. M ientras el A lm irante se encontraba en La C oncepción, el h erm ano de Caonabo llegó a cercar a O jed a ordenando a sus hom bres en cinco batallones. I ue vano su heroico em peño: la caballería y las tropas em iadas por Bartolom é C o ló n dieron la victoria final a los españoles sobre 2 .0 0 0 (C . C o ló n ). 5 ,0 0 0 (Pedro M ártir). 7 .0 0 0 (G . Fernández de O viedo) o 10 0 ,0 0 0 indios (L as C asas), que se refugiaron en las sierras."’1 El propio A lm iran te creyó necesario hacer acto d e presencia en la M aguana para asegurar el triunfó, congregando en ese lugar todas sus fuerzas: allí se hallaba todavía el 15 de octubre de 1495. fecha d e una de sus cartas a los Reyes. En cuanto a C aonabo, perm aneció encadenado para público escarm iento a la entrada de la casa del A lm irante en la Isabela, hasta que le tocó el turno d e ser em barcado para la Península M LA ESTRATEG IA C O L OM B1 NA. ASENTAN! I E N T O S Y F O R T I N ES E S H O R A D E E X A M IN A R E N SU C O N JU N T O el plan que siguió C o ló n al construir un rosario d e fortalezas, nádam enos que siete, en los territorios de los cacicazgos a fin de con trolara la población indígena. I a prim era fue la de Sanio Tomás, com o hemos v ista A nueve leguas d e Sanio lomas, a m edio cam ino de la Isabela y a tres o cuatro leguas d e las m inas ele oro que m as tarde se llama rían d e San Cristóbal se construyó en 1495 La Concepción, de la que fue alcaide prim ero luán de Avala y después M iguel Ballester;"'4 poco después levantó la Magdalena en la Vega Real, controlando el paso del Yaque, en la que puso p o r alcaide a Luis d e Arriaga y. más tarde, a D iego d e Escobar. A estos fortines siguieron el de Sania Catalina, del que fue alcaide Fernando Navarro, natural de Logroño: el de la Esperanza, en la ribera del Yaque d e la parte de Cibao. y un postrero en la provincia del Bonno en la ribera del Yuna. que no alcanzó a ver Las Casas"'4 X V iendo el em plazam iento d e estos inertes, que corren de norte a sur de la isla desde la Isabela a la desem bocadura del río O zam a. donde se construiría años mas tarde la nueva ciudad d e Santo D om ingo . se com prende con claridad el plan que perseguía el A lm irante, un plan que. pese a todo cuanto se ha dicho hasta ahora, en nada se parece al m odelo portugués d e plantar fortines solo en las costas. En efecto, desde abril o m ayo de 1494 hasta principios d e 149 6 . C olon fue introduciéndose en el interior con el objetivo m uv claro d e ir controlando el territorio. En cada fuerte, cercano siem pre a un río. se levantaron las dependencias suficientes para poder m antener un retén fijo de hom bres M La llegada de las sucesivas Ilotas y la construcción de tantas fortalezas, situadas estratégicam ente, hicieron que el desanim o cundiera entre la población indígena y m uy pronto los tainos, com o señalaba C o ló n en la carta a los Reyes d e 1495. viendo que los españoles hacían m as fortalezas que barcos, se dieron cuenta de que desgraciadam ente para ellos, pensaban quedarse para siempre. En un ultim o y desesperado alan d e expulsar a los invasores, los naturales dejaron d e sembrar, pensando que el ham bre los obligaría a abandonar su tierra. I o único que consiguieron los desdichados fue que una ham bruna terrible asolase la isla, de resultas d e la cual m urieron infinitos indios:'"’ una tragedia incalculable X I M P O S I C I Ó N DE T R I B U T O E N M A R Z O D E 1495 C O L Ó N , a cam bio d e librar de la presencia d e los españoles a los 5 0 ,0 0 0 -naborías de la Vega R eal y del C ib a o ninguna co sa hay de que tan to se agravien y hayan em pacho com o de n osotros ir a sus casas los obligó a en tregarle cada tres lunas llenas un cascabel llen o de oro p o r cabeza."’’ pensand o recaudar un m illón de ducados al año; en '“ B artolom é de las C asas. Historia. 11 10 2 (pp.284-85), con discusión de las versiones diferentes dadas por Pedro M ártir (p/ctd a. 1 4. i [Cartas. p 7 *>]) y I lom ando C olón (/ listone. 6o (n . pp.24 2<») A Bernal dio a entender q u e C aon abo había sid o hecho prisionero a traición (Memorias. 151 [p.???)) 1 : / extos, doc M v (pp.?2J 24) . Pedro Mártir. Meada. 1 4. # (Car lis . p.8?); 11 . C olón. Historie. 60 (11. p.23-24) I as Casas, Historia. I 104 (p.289) y G I ornando/ de Oviedo. Historia. II 2 (p.56 b|) Según este último, fue decisivo en la derrota el m iedo a la caballería. I a impresión de los indios al ver actuar a los jinetes y la lorm a ingenua en que intentaron com batirlos fue descrita por C olón (r bidet») El espanto que les producían los caballos lo puso asim ism o de relieve C om a (1S [Cartas. p I 9 "|). " ‘Según cuenta Las C asas (Historia. 1 110 (p.JOO b]). Esta fue la m ejor construida v la única que perm aneció en pie hasta ISI2 " v \ estas seis fortalezas añadió Las Casas la de la Isabela Pedro M ártir contó en m illas las distancias que había entre los fuertes que se mandaron construir entre ambas ciudades: • I labian levantado las siguientes fortalezas desde la Isabela en linea recta basta Santo Domingo, es decir del septentrión al mediodía de la isla a 36 millas de la Isabela fundó el fuerte de la Esperanza, a 2 4 millas de la Esperanza el de Santa Catalina; a veinte millas de Santa Catalina, el fuerte de Santiago; a otras veinte m illas de Santiago, levanto un fuerte torreado mas guarnecido, que llam o do la Concepción después edifico otra (la de BonaoJ a m itad de cam ino entre la C oncepción y Santo Dom ingo (Dt1cades. 1 s. ó [Cartas. pp.8o-8lj; cfr. 1 4. s [p.8o]) '"•C olón da dos cifras en la mism a carta del is de octubre de 1495: una vez afirma que m urió mas de los dos tercios- ( textos, doc. \ iv [p.J2i]) y otra que perecieron tres o cuatro partes- (p.}2«>: ¿por tres cuartas partes?). Las Casas o p to por sim plificar y decir que falleció la tercera parte de los indios (Historia. 1 10 6 [p .293 b]) CJr. Pedro M anir. Década. 1 4 .4 (Carras. p8o). " ‘ ¡Bartolomé de las C asas añade que fueron som etidos a tributo todos los m ayores de 14 años (/ listoria. 1 io s [p 291 bj); pero esta parece una precisión propia de un europeo bien em papado de D erecho rom ano M as credibilidad ofrece su afirm ación de que a los que estaban lejos d e las minas les im puso el Alm irante una arroba de algodón por persona. A sí tam bién Pedro Mártir. Dccadcs. 1 4 7 (Cartas, p.82). IIIsrO R I \ u l M RAL m I IR I ni o n o w iM c w » > 1 9 2 .• 7 *J

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