Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

que n o se apeó jam as de su convicción de que los indios eran allí [en las Indias] el oro y la riqueza-: asi escribió naufrago y am argado en jam aica el 7 de julio de 1505'*' X C o n el nom bram iento de Bobadilla se dictaron una serie de cédulas tendentes a reorganizar el tráfico esclavista. Fue entonces cuando los Reyes m andaron pregonar que todos los indios que había enviado el A lm irante a Castilla lucran dev ueltos en los prim eros navios que tornasen al N uevo M un do.'" Los oficiales reales actuaron con prontitud. Ya en abril se entregaron .1 Bobadilla los prim eros 25 esclavos que habría d e llevar consigo cinco m eses mas tarde,'*' Y nos cuenta fray Bartolom é que su padre hubo d e devolver uno. traído años atrás, al com ino d e los Reyes. Pedro d e Torres, que fue el encargado del em bargo y entrega d e los indios a Bobadilla.""’ Poco después, para descargo d e las conciencias d e los españoles, los juristas establecie­ ron una tan sutil com o etérea distinción entre indios de paz («guaríaos ) e indios de guerra, afirm ando que era lícito hacer esclavos a estos últimos: un cheque en blanco para hom bres que tuvieran pocos escrúpulos o que quisieran hacer la vista gorda S í Q ueda por tocar un ultim o punto: el posible im pacto que u n iero n las enferm edades epidém icas europeas sobre la población indigena de la Española. C on sta su efecto deletéreo desde el principio: tres de los indios que llevó C o ló n a la Península Ibérica m urieron d e virue­ las a la partida de C áliz a finales de 1493."" Es probable que. en la gran m ortandad de 1495. alguna parte tuviera el contagio europeo, pero nada se puede asegurar con certeza. Sobre base tan frágil es difícil m ontar una teoría fiable"' X s 2 £ > a ito fc tttc < ^ o fó n , g o G c in a ü v i t n t c iin o (14.96-149^) -«'.V.T C R I S TÓ B A L C O L Ó N EN CAST I LLA AL E M P R E N D E R SU V IA JE A LA P E N ÍN S U L A , sin duda pensaba el A lm irante que la colonia quedaba en buenas m anos ajo el m ando d e su h erm ano Bartolom é, com o gobernador y capitán general y com o sustituto, tic su o tro h erm ano Diego, que había regresado inm ediatam ente de C astilla en 1495. en las naves de Juan Aguado.1’” A su lado quedaban hom bres de su total con fianza, com o los alcaldes M iguel Díaz, y Francisco Roldan, nom brado alcalde m ayor de la Isabela y de toda la isla, el escribano D iego e A lvarado y su criado R odrigo Pérez. A ntes de partir encargó a Bartolom é la fundación d e una nueva ciudad en el sur de la isla, m andándole que enviase para reconocer el terreno a Francisco d e C aray v a M iguel D íaz W. El genovés preparó su estrategia con uidado antes de presentarse ante los Reyes. C o m o prim era m edida, adopto una especie de hábito d e terciario franciscano: tinas aposas de color d e hábitos d e fraile d e San t Francisco d e observancia, y en la hechura poco m enos que hábito, y 1111 cordón d e San I rancisco por devoción una sutil m anera de congraciarse con la O rden que. com o ya barruntaba, habría de ser su m ás acérrim a nem iga \taviado de esa guisa estrafalaria se paseó por Castilla, m ontando en cada lugar una exótica feria en la que exhibía al indio D. Diego, al que hacia ponerse, antes de entrar en las ciudades, un collar d e oro que pesaba 6 0 0 castellanos, asi com o enseñaba coronas, carátulas, cintos, collares y otras m uchas cosas entretejidas de algodón -traídas de la I spañola "" Su hum ildad •>asom bró lodos en la corte En su equipaje llevaba, adem as del aparato indiano, algunas bazas secretas: entre ellas, una carta a los Reyes el R eceptor Sebastian de CMano, en la que este les aseguraba que en ningún m om ento D C ristóbal le había im pedido ejercer su ficio, asi com o que todo lo relacionado con la contaduría de la colonia estaba conv enientem ente anotado en sus libros.""’ A m ayor bundam iento, entrego tam bién a los m onarcas un curioso m em orial, anónim o, dirigido a la reina y que algunos han considerado om o la prim era valoración económ ica de las Indias El escrito pretendía ser un relato imparcial: los indios eran buenos v as tierras de extensión indefinida y de grandes posibilidades para la cría de ganado: sin em bargo, había poco oro. las especias 110 ran finas y 110 m erecía la pena coger el algodón. M as que una valoración económ ica parece un texto exculpatorio y laudatorio ara el A lm irante, en el que se viene a decir que en las Indias era poco lo que se podía hacer y m enos aun lo que se podía esperar. El anónim o inform ante proponía dos soluciones para pacificar el territorio. En prim er lugar, lograr la sum isión de los indígenas, que sería posible con 2 0 0 hom bres de a pie. 2 0 de a caballo y 2 0 m astines d e presa: en segundo lugar, construir una fortaleza en la "'Textos, i x x i v (p .so i). '"U 11 ailo m ás larde, en 1501. los Reyes ordenaran una investigación sobre el paradero en l spaña d e los indios que el Alm irante había dado en m erced (Col. I ><v num 549 fin. pp.l J67 \ siguientes)). ' l.i relación de los indios repatriados en Col. Den., miin. 444 (11. pp.l 192 n i) V 454 íp p 1212 1;) y más correctam ente, en |. G il. Colombiana. p .| 15 num sS “ 4 a cédula del 2 0 de junio de 15 0 0 en Col Doe.. num 454 11. 1212 1214 '‘"Textos.doe. v ill (p.242). 1 "1 lubo. si. viruelas pestilenciales - en tiem po de O vando (cfr. G Fernández de O viedo. Historia. II 6 (p.67 a). Sobre esta cuestión cfr. el excelente libro d e N . IVivid C oo l. la conquistabiológica. Lasenfermedadesen el Suevo Alt indo. M adrid. 200S '"‘ Ll nom bram iento de teniente de gobernador (|- d e lebrera de 1496) en Textos, doe. XV (p 3 SI) ‘Andrés IFernal. Monerías, iji (p iíí) '""A. Bernal. .Vlrinemis. 151 (p iit 14) Precisa Las Casas: -guaicas.. con sus ojos y orejas de oro. papagayos y otras cosas de los indios- ( Historia . 111 2 [pqo+n]) La carta de Sebastian de G lano en Cartas, pp.224-25. D e su puño y letra escribió C olon al linal de la m ism a: - conocim iento del receptor y carta para Sus Altezas, com o yo nunca le im pedí que él no usare su oficio-. 1 Ll Memorial en Carlas, pp.262 265. 1.1 texto del .VIrritaría/es prácticam ente idéntico a la versión que nos lia dejado Las Casas. Historia. 1 11)4 (p 289 a) y lio (p.joib). HISTO RIA U l M RAI MI I. I’L I IILO MOVI IX It AN O 195 « *

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