Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I
sierra don d e se acababa de en contrar el ansiado oro. Precisam ente d o s de las decisiones que C o ló n acababa de adopiai M Para convencer a los m onarcas d e la eficacia de su gestión, el hábil virrey utilizó sin duda otras cartas y escritos. El éxito fue rotundo. Lejos de ser reprendido. C o ló n consiguió que se le confirm asen sus privilegios y recibió perm iso para efectuar un nuevo viaje de descubrim iento, el tercero que haría al N uevo M undo. El desprestigio en que estaba sum ida la em presa d e las Indias obligó a los R eyes a autorizar el reclutam iento de crim inales com o colonos el 22 de junio de 14 9 7 •‘'i '1 em bargo, el m ago de la propaganda que fue el A lm irante logró que ahuyentaran esa posibilidad poco grata las levas que hicieron sus criados Pedro Fernández C oronel. Pedro de Salcedo. Pedro del A rroyal. Francisco d e Barrasa. G o n zalo d e V aldcnebro por toda la Península, especialm ente en A ndalucía: finalm ente se em barcaron solo diez hom icianos-. entre ellos cuatro gitanos, dos de los cuales eran m ujeres (Catalina y M aría). D os m ujeres m as se em barcaron entonces para las Indias: C atalin a de Sevilla, m ujer d e Pedro de Salam anca, y G racia de Segovia'"" * El viaje se hizo en dos tandas: en febrero de 149 8 partieron d e Sanlucar d o s carabelas, la Sania Clara (o Niña) y la Santa Cruz, que se dirigieron derecham ente a la Española llevando un buen contingente d e hom bres de arm as (ocho escuderos y nada m enos que 4 7 ballesteros), en previsión d e que se hubiesen producido alzam ientos d e los indios, y que arribaron a Xaragua; en m ayo zarpó el A lm irante al m ando d e seis carabelas, esta vez portadoras de hom bres d e paz labradores, hortelanos y peones . que se separaron en Canarias: tres continuaron su viaje a la Española y las tres restantes em prendieron una nueva ruta, m ás m eri dional. que las condujo a la desem bocadura del m ajestuoso O rin oco M El triunfo d e D. Cristóbal, que había hecho m edrar a sus herm anos, atrajo tam bién de Italia a otros fam iliares. En 1498 llegaron a Sevilla dos sobrinos, Juan A n to n io C o lom b o y Andrea, que vivieron largo tiem po a la som bra de sus parientes más ilustres"” . C o ló n , siem pre cariñoso con su fam ilia, nom bró capitán de no d e los navios del tercer viaje a Juan A ntonio, vulnerando una vez m ás una atribución que era propia de los Reyes: m as estos olvieron a perdonar el pecadillo d e su virrev M D urante la estancia d e C o ló n en la Península Ibérica se hicieron contratos con iversos m ercaderes para la exportación de m antenim ientos y su posterior venta en la isla. D e todos ellos tan solo nos ha llegado el exto del que firm aron conjuntam ente D. Juan R odríguez de Fonseca y el A lm iran te con un m atrim onio de Triana. A n tó n M arino Inés N úñez. el 1 de en ero d e 149 8 para proveer de bizcocho a los colonos1'"’ X FUNDAC IÓN DE SANTO DOM I NGO T A N P R O N T O C O M O P U D O E M P R E N D IÓ D O N B A R T O L O M É la búsqueda de un em plazam iento para fundar la ciudad que le había encom endado su herm ano. N o im porta si fue M iguel Díaz quien, a instancias de su am ante la cacica Catalina, le señaló el lugar próxim o a las minas d e oro o si ya el Adelantado en alguna de sus cam pañas por el sur de la isla había pensado en instalarla en aquel solar, a orillas del río O za m a."1 G . Fernández de O viedo.101 equiv ocando el año. apuntó que el A delantado trasladó la Isabela al nuevo solar el dom ingo s de agosto d e 141)4: el 5 d e agosto de 1498. que sí cayó en dom ingo, es una data dem asiado tardía, pues todo apunta a que en el lugar elegido se em pezó a construir en 1496. E11 cuanto al nom bre dado a la nueva villa, bien pudo de b ersea q u e B C o ló n llegó a ella en dom ingo1" 'o bien a que la víspera era el día en que la Iglesia celebra a Santo D om ingo de Guzm án. nom bre del padre de los herm anos Colón. Parece que el A lm irante, com o señaló Las Casas.1"' quiso que la fundación se llam ase la Isabela N ueva M El em plazam iento parecía óptim o. Adem as de la cercanía d e las tan buscadas m inas de oro al oeste, el puerto, am plio y d e suficiente hondura, perm itía la llegada d e los navios desde la Península, m ientras que la existencia de fuentes de agua dulce en el norte y las plantaciones de conucos a am bas riberas del O zam a garantizaban el abastecim iento. Las escasas fuentes de que disponem os 110 nos perm iten conocer con exactitud el trazado do la ciudad, que ya en 15 0 0 contaba con una fortaleza d e piedra, que servía tanto de alm acén com o de cárcel y residencia de los C olón: una iglesia frente a una plaza, don de debía de estar colocado el rollo, y unas pocas casas, la m ayoría cubiertas de paja. El 12 d e septiem bre de 150 4 un huracán derribó la m ayor parte de las v iviendas, lo que dio m otivo a O van do para trasladar la ciudad a la otra orilla del rio. C uen ta Fernández d e O viedo que entonces se com enzaron a edificar y labrar casas de piedras y de buenas paredes v edificios--. prueba evidente d e que* las anteriores debían d e ser m íseras*'' M '"'Cfr. J.G il. II rol del tercer viaje - en Co'Uimbiam. p.352 y siguientes. SegúnG . Fernández de O viedo, en el tercerviaje pasaron a Indias m as de }0 o hom bres sentenciados (I listona. 11 4 (p. 6 o b ). N o se sabe de donde se saco tan peregrina noticia. •"luán A ntonio se hallaba con I) D iego en 1500 (Pesquisa. fot. 91). En 15.09 fue el quien deposito en la C artuja de las Cuevas, en Sev illa, los restos de Cristóbal Colón. :," l l contrato puede verseen Tonas,doc. XXI. p p 346 ÍSt "Bartolom é de las Casas, indignado contra Oviedo, no dudo en considerar la historia una tabula inventada, pues la cacique C atalina, al igual que todos los indígenas. antes se quisieran m eter en las entrañas por no vellos ni oillos- (Historia. 1 10 9 [p. 199 ]) ""Historia. 1 1 9 (p.50 y siguientes). "Por esta solución se inclinó Pedro Mártir. IV.uG 1 v 2 ( Cartas. p. 86 ). ‘•''Historia. 1 1 9 (p ?oft). " 'Historia. I 19 (p.76) A juicio de Fernández, de O viedo, el em plazam iento prim itivo d e la ciudad era m ucho mas conveniente: al estar mas soleado, el lugar no estaba em pañado por las nieblas matutinas y. sobre todo, no carecía de agua: en cam bio, los habitantes de la nueva ciudad tem an que cruzar el rio. v es m enester tener un esclavo, o mas otros mozos, ocupados solam ente en proveerla casa d e agua d e la dicha fuente-. IIISTO RI.VCilXI'RAI l'f.l l'l'EIH.ODOYIINIC.VNO f-.v 197
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