Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

carabela para d irigirse a otra zon a de la isla d o n d e pud ieran g o zar d e m últiples libertades. A llí las tierras serian repartidas equitativam ente y podrían unirse a las m ujeres indias, unión hasta entonces vedada p o r el A delantado, que los obligaba a cum plir los tres votos religiosos. A dem ás, no dejaba de asegurarles que su posición era la adecuada, pregonando que. p o r su con dición de alcalde m ayor d e la isla, jam as serian castigados y que el, com o tal alcalde m ayor, tom aba el m ando, estableciendo un nuevo régim en M En varias ocasion es se en trevistaron R oldan y I). B artolom é sin llegar a ningún tipo d e acuerdo. R oldan, com o d ejó escrito Pedro M ártir, le espetaba en cada u n o de los encuentros: Bien vem os que el A lm iran te, tu herm ano, ha m uerto, y que nuestras vidas les preocupan poco a nuestros Reyes: m ientras te seguim os, nos m orim os d e ham bre, y nos vem os obl ¡gados a buscar p o r toda la isla alim en tos repugnantes. A dem ás, el A lm iran te m e d ejó jun tam en te co n tig o co m o g o b ern ad o r de la isla. Por tanto, n uestro p ro p o sito e s negarnos a o b ed ecer en adelan te rus ó rd en e s-.11* N o había ninguna posibilidad d e llegar a un en ten d im ien to M El gru p o de descon ten tos, en tre los que figuraban com o principales cabecil las el alcaide d e la M agdalena D iego de Escobar . Pedro do V aldivieso y A d rián de M tijica. intentaron atraerse a los indígenas prom etiéndoles levan tar el tributo si se avenían a co labo rar con ellos. Tras varios atentados contra el A delantado, que con siguió salir ileso, asaltos a las fo r­ talezas d e La C on cepción , repelidos por M iguel B allestcr y G arcía d e B arrantes, y finalm ente el atraco y d esvalijam ien to de la albóndiga d e la Isabela, don de estaban los bastim entos y la m unición d e las arm as-,114 al grito de «¡V iva el rey!-, los am otinados unas 10 2 personas 114se establecieron en el territorio d e Xaragua. En el recorrido no faltaron violaciones, atropellos y hasta el rapto d e la favorita d e G uarion ex. quizá perpetrado p o r M iguel de B arahona M La Española estaba dividida en do s bandos irreconciliables, cuan do a fines d e m arzo o prim eros días de abril del 9 8 llegaron a Xaragua. p o r error, las do s carabelas al m ando d e A lon so Sánchez de C arvajal, al que acom pañaba Podro I lom ando/ C o ro n el, am bos am igos y criados del A lm irante. 1 I des con cierto d e los recién llegados, que en m odo algu no se esperaban esa situación, y el apocam ien to de C arvajal, que no se atrevió a sujetarlos, perm itió que m uchos se pasaran al bando del rebelde. N ad a sabían del A lm irante d esde que se separó el con vo y en las C an arias y era lógico que los invadiera la inccrtidum brc, pensando q u e tal vez 110 volverían a verlo M En esas circunstancias, m uchos debieron d e pensar que lo m as pruden te era unirse a Roldan, que era una autoridad en la isla y gozaba d e prestigio. A dem ás, para inclinarlos a su partido, el rebelde los sedujo, en palabras d e Pedro M ártir. " prom etiéndoles en vez d e em p uñ ar el azadón, tocar tetas d e doncellas: en vez de trabajo, placen en vez d e ham bre, abundancia, y en vez. de cansancio y vigilias, ocio l 11 verdad debía d e resultar difícil resistirse a sem ejantes prom esas C o n los nuevos refuerzos se propuso Roldan d irigirse a la fortaleza de La C o n cepció n en la Vega Real, que estaba al m ando de M iguel B allestcr X C o ló n no había perdido la vid a en el océano. Llegó a Santo D om in go el 31 d e agosto d e 1498. después de h aber pisado el con tin en te sudam ericano y en co n trad o las perlas del g o lfo d e Paria, esas perlas que habrían de causarle tantos problem as. N ad a sabía d e aquella rebelión. El ló d e o c tu b re Ballestcr, tan p ro n to com o supo las intenciones d e R oldan, se apresuro a escribir a D. C ristó b al.11’ Seriam en te preocupado por los acon tecim ien tos, recom en daba al A lm iran te que llegara a un trato con los am otin ados y q u e se aviniese a d ar perm iso para regresar a C a stilla a los que quisieren, pues, de otra form a, po d ría aum en tar m as aun el n um ero d e los rebeldes M L 11 día m ás tarde. Francisco R oldan. A drián de M tijica. Pedro d e G án iez y D iego de Escobar enviaron una carta al A lm iran te. Tras explicar los m otivos d e su distanciam icnto. que 110 eran otros que librarse d e la ira del A delan tado y d e los agravios que con ti nuam ente les infligía, lo s firm antes habían decidido separarse para ev itar q u e aquellos que -q u erían ir con tra el para destruirle» pudieran com eter un crim en . C o n su actitud, seguían diciendo. - h em o s trabajado d e sosten er en concordia y en am or toda la gente que en esta com pañ ía esta convencidos d e que a su llegada C o ló n oiría las razones de unos y otros; m as v isto que ya hacia un m es que había arribado a San to D om ingo y que no habían recibido inv itación para presentarse a su presencia, solicitaban, por cum plir con nuestras honras .separarse d e su com pañía.11'"1 Era 1111 d esafío en toda regla X D os días m as tarde les contestó C o ló n en una carta d irigid a exclusivam ente a R o ld án .1"' El A lm irante, muy dolido por la situación, lo instaba a v o lve rá la con cordia, recordándole que incluso había retrasado d iez y ocho días el retorno de los barcos a C astilla p o r si el o alguno d e los suyos hubiese qu erid o regresar.11" R espondió Roldan exigiendo 1111 salvoconducto, que al pun to le en vió D. C ristób al desde San to D om in go el 26 d e octubre X E11 las negociaciones, muy largas pues no se llegó a 1111 acuerdo hasta septiem bre del año siguiente, intervinieron , adem ás del A lm iran te. A lon so Sánchez de C arvajal. Pedro I lern ándcz C oron el. Pedro de Terreros. D iego de A lvarado y R afael C ataño. que fueron los firm antes del seguro que en agosto del 9 9 se en vió a Roldan para que :" 1 .1 versión ilc Pedro M ártir en Curídí. p o s y siguientes. "B artolo m é de las Casa». Ilistono, i 117 (p ?iS ;>) "B artolo m é de las Gasas. Historio. I 16 0 |p. 4 2 0 a]) Décadas. 1 S. 14 (Cartas, p os) ■‘‘ La carta de Miguel Ballestee en Carlas. p.2~~ "P a ra la carta de los rebeldes cfr. Cartas, pp.278-279. " L a carta de C olon y el seguro en Textos, pp.4 12 4 14 Nada decía a este respecto la carta de los amotinados. Q uiza Miguel Ballestcr. el portador de la misma, se lo dijo al Alm irante de palabra H ISTO RIA til’NI RAI l>l I. I'L'I R L O n O M IN k :\\o t-.’v 200

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