Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I
acudiese a San to D om ingo. U n m es m ás tarde, el A lm iran te se vio obligado no solo a retirar los cargos que tenia contra el cabe cilla del levantam iento, sin o incluso a d ar a los rebeldes una extensa concesión gratuita d e lotes d e tierras por toda la isla, dando origen a lo que m ás tarde so llam arían repartim ientos y luego encom iendas. A lgu n o s hom bres se establecieron en el Bonao. otros en La Vega, otro s en San tiago y al propio Roldan le en tregó C o ló n la región del cacique Bohechío con sus gen tes y vasallos. Toda la isla estaba sem brada d e rebeldes. Roldan y sus secuaces habían ganado la partida. La rebelión había durado d o s largos años M T an to Roldan com o C o lo n en viaron al punto sus versio n es d e los aco n tecim ien to s en la flota que partió el l<S d e octubre de 14 9 S. Según Las C asas, el A lm iran te and in o d u d an d o si debía d e regresar el m ism o para d ar cuen ta a los R eyes de los acu er d o s a que había llegado co n el rebelde, pero al fin se decid ió a en viar com o sus procu radores a M iguel B allester y a G arcía de B arrantes, -com o personas q u e habían sido testigos oculares ... bien provistos de los procesos que se h abían hecho contra R oldan y sus secuaces. I’o r parte d e R oldan, que se q u ed o en la Española, em barcaron varios de sus com pañ eros, cuyos nom bres descon ocem os, a los que C o ló n regaló d o s o tres esclavos M Las C a sa s221 resum ió en su Historia las n ueve razones que C o lo n , en una carta hoy perdida, expuso a los R eyes explican d o p o r que 110 debían d e guardarse con R o ld an los asien tos que el se había \ isto o b ligad o a firm ar. C o m o sucede co n la m ayoría d e las argum en tacion es colom binas, las con sideracion es re sultan peregrinas. La p rim era y principal era q u e 110 había existid o un m utuo acuerdo: él había firm ado el papel, ya redactado, q u e le había en tregad o el rebelde; adem ás el d o cu m en to se había ratificado en la carabela, don de 110 se usaba el o ficio d e virrey. A estos do s d efectos de fo rm a se tim an otras razones: con traidores con denados tras 1111 proceso y sentencia 110 se podía pactan ni tam po co era el qu ién para tratar d e asuntos tocan tes a las posesiones de Sus A ltezas Por si ello fuera poco, había tam bién otros m otivos pecuniarios que dañaban los in tereses de la C o ro n a: R oldan no so lo había incluido en la n om ina d e los que habían d e regresar a C a stilla a un grupo de delin cu en tes y hom icidas q u e h abían acudido al N uevo M un do con condición de servir p o r una serie d e años . sino que. incluso, preten d ía q u e fuesen pagados p o r todo el tiem po que habían estado alza dos: m uy al contrario, seguía argum en tan do el virrey, ellos deberían abo n ar los gastos hechos en perseguirlos, y R oldan en persona d ebería abon ar los su eld o s d e los q u e se le un ieron . Por últim o, recordaba el A lm iran te que R oldan 110 había d ad o la lista d e los hom bres de su com pañía y. por fin. term inaba con una consideración m oral: antes d e ir a las Indias tod os habían hecho el juram ento de servir bien y lealm ente, un juram ento que evidentem ente no habían cumplido. A los pocos días d e la redacción de esta carta. Roldan le en trego la nom ina de los 10 2 hom bres que form aban su com pañía, cuyos nom bres descon ocem os Sf ra cscasc^ilc a fm ic tilo s , fa s m a fa s ÍCÍ.1CICIIC.I con te s n tiig e n a s fa a n g u stia 3c no s a f c i si afgu na yo3*í<m tc g tc s a t a su j’.iítm ^ u c io n fos m o tó lo s 3e una tc € cfió n m a sg ta G c : f.i3 c Q ^ ía n cis co (fío fí .1 n . i oVlcó j .1 ll í c fa cs ( an cia 3c —L V iilo fo n tc cu Z C atagu a, Q íofdán co m en zó a in ttig a t c o n tta s 3 é cS^ic^o C _o fo fi. "XLu c f y u c tto c fa f'sa fcfa ta n sofo <)iic3.if>.i u n a c a ta fe fa , c o n s ttu ñ a a f f i m is m o , a fa -]lie fe ^ a fta fa n fo s |.líi i.is y ,||ÍC es to fo £ o io 3 o com o se g u to , f o t si c u afgú n m o m ento c f ÍX fm il.iM f c o sus jje tm o n o s ijuisicfcot! u tifiz a tfa f a t a tc g tc s a t a ~'£sfaña. A dem as. Roldan y los suyos deberían resarcir a la C o ro n a por los daños y m enoscabos causados a la hacienda real, asi com o por las dos carabelas que habían asaltado en la Isabela; p o r últim o, deberían com prom eterse a nunca jam as d ecir q u e fue bien hecho de alzarse y a obedecer los m andam ientos reales y del A lm irante: de no cum plir estas clausulas, las penas serían perdim iento d e vida, d e los bienes y d e los oficios M En las carabelas que zarparon de Santo D om ingo el 18 de octubre d e 1498.222 Roldan en vió al cardenal Cisne-ros una carta, larguísima, dan do cuenta de los m otivos de su rebelión y del desarrollo de los acontecim ien tos.221 En ella el alcalde daba su versión de los hechos, muy probablem ente sin m entir, aunque ocultando los acontecim ientos que no le eran favorables. A sí. le explicaba cóm o el A delantado se había excedido en sus atribuciones, gobernando con excesivo rigor no solo a los colonos, sino tam bién a los indígenas, contra los que inicio, ausentándose d e la Isabela, varias cam pañas en el sur d e la isla. Y fueron las sucesivas rebeliones d e los indios lasqu e lo obligaron a el. ante la incom petencia de D. Diego, a recogerá todos aquellos que andaban desperdigados por los alrededores para evitar que lucran asesinados: e incluso en su propia hacienda el en persona orden o asar pan a fin de aliviar el ham bre de- los colonos. C uando los indios atacaron las fortalezas de La C oncepción y la Magdalena, ante la necesidad im perante de com er y luchar contra los indígenas, se vio obligado a forzar la albóndiga d e la Isabela a fin de tom ar Historia. 1 118 (pp.316 y siguientes) ■M u ellas volvió asim ismo Pedro d e las Casas, el padre de Irav liariolom e (c/r. Las Casas. Historia* i iS 4 (p.404 l']) l a carta de Roldan a C¡sueros en Cartas. pp.2“ i 76. IIISTOKIA -».1 'NIRAI DI I IT I ULO PONIIM CW O 201 *7*
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