Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

buques m ás veleros a las órdenes del propio O van do. Estos últim os navios debieron ser bien seleccionados, pues la flotilla en la que viajaba el nuevo gobern ador arribó a San to D om in go el 15 de abril de 150 2. unos días antes que la de A n to n io d e Torres. Tardaron solo dos m eses en cu brir toda la travesía X C o n la arribada d e esta flota a San to D om in go se iniciaba una nueva etapa en la historia de la colonia. D aba inicio un a política de poblam iento y colonización que d u ró prácticam ente hasta ei prim er tercio del siglo x ix . Las cosas no fueron fáciles, pues de hecho en los m eses inm ediatam ente posteriores a la arribada, m urieron de h am bre y en ferm ed ades casi la m itad de los integrantes de la expedición. Sin em bargo, la política pobladora no tard ó en dar sus frutos. Para la m etrópolis, el gob iern o indiano de N icolás de O van d o no pudo ser m ás satisfactorio pues encontró una isla al borde la ruina y d ejó tras sí una colonia consolidada que sirvió de referente para toda la colonización española en ultram ar, bien es cierto que. para los tainos, la llegada del C o m en d ad o r M ayor supuso la aniquilación de toda esperanza de supervivencia M ,¿7 a c s t t u c t u ia po fít ica P R O B A B L EM E N T E E L M AYO R L O G R O D E O V A N D O fiie que consiguió, en un tiem po record, estabilizar) rentabilizar la colonia.” El poder político de las Indias en las prim eras décadas del siglo x v i estuvo radicado en la ciudad de Santo Dom ingo. Los gobernadores de la Española y la A udiencia de San to D om ingo no solo tuvieron jurisdicción sobre la isla sino sobre todo el territorio am ericano conocido entonces. D e hecho, en 1518, Diego Vclázquez pidió autorización a los religiosos jerónim os para aprestar la ar­ m ada d e Juan de G ri jaiva y explorar las costas novohispanas.'4 Vclázquez lo tenía m uy claro, sabía que solo era teniente de gobernador y, tras la destitución de Diego C olón, la potestad suprem a sobre él la tenían los tres cenobitas jerónim os. Igual de claro lo tin o el gobernador de Jam aica Francisco d e Garay, quien, en 1518. pidió autorización a los tres reform adores jerón im os para despachar una arm ada al Pánuco. Concedida la misma, ya en 1519, envió a M artín d e Pinedo que recorrió buena parte de las costas del golfo de M éxico” M Todavía en la tardía fecha de 1520, enterada la A udiencia del conflicto entre I lem án C o rté sv Panfilo de Narvácz. decidió enviar para m ediar entre las partes al oidor Lucas Vázquez de Ayllón. C o m o es bien sabido, fracasó en su com etido y fue reem barcado hacia Cuba."’ Sin em bargo, está claro que todos entendían, com o no podía ser de otra forma, que N ueva España caía dentro de la dem arcación jurisdiccional de la A udiencia de Santo D om in ga Y así fiic hasta 1527 en que se erigió la prim era A udiencia m exicana * EL S O M E T I M I E N T O DE LA ISLA T R A D IC IO N A L M E N T E SE H A A F IR M A D O que N icolás d e O van d o -p acificó - la isla en tre 1 5 0 } y 1 5 0 5 . Pero co n ­ ceptos com o -pacificación» o -rescate» no eran m ás que eufem ism os d e la época. N o se trataba de pacificar sino de som eter a sangre y fuego cualquier atisbo de resistencia X A su llegada a la isla. O van d o se encontró con la feliz noticia d e que lo s pobla­ dores del cacicazgo d e I iigüey se encontraban al bord e de la rebelión, por la explotación a que los había som etido Francisco de Bobadilla. Em pezaba con buen pie, pues ya tenía la justificación p erfecta para som eter la isla y, de paso, conseguir un buen puñado d e esclavos.17 Pero inicialm ente las cosas no fueron tan fáciles: con el paso de los m eses la situación se agravó, h ubo una gran carestía d e alim entos y los indios continuaron su política de alzarse a los m ontes y aban don ar sus cultivos, agravando el pro­ blem a. O bviam en te, la am enaza no procedía d e la posible acción bélica de los ingenuos tainos, sino de la posibilidad d e que los españoles quedasen desabastecidos d e alim en tos. El propio co m en d ad o r le oto rgó al asun to la suficien te im p o rtan cia com o para ponerse al frente de la fuerza m ilitar españ ola para castigar a los in dios rebeldes M D ispo n em o s de algunos testim onios docum entales que nos con firm an q u e p recisam en te en las regiones d e I Iigüey y X aragua se con cen trab an los abo rígen es más aguerridos d e la isla. Incluso en algún m anuscrito se hace referencia a la presencia en esas provincias de -m uchos indios caribes en su ayuda», circunstancia que hasta el m om en to no cuenta con respaldo docum ental. Pese a ello, la cam paña no fu e m ás que un paseo m ilitar de las huestes hispanas por el abism o técnico y táctico con respecto a los tain os M N o fue difícil reclutar cuadri­ llas para com batir a los alzados, dadas las prom esas de botín: esclavos y bien es rescatadosa los indios, del que tan solo d ebían restar el quinto real. A sí se dispuso p o r Real C édula, fechada en M edina del C a m p o el S d e febrero d e 150 4 . y que provocó q u e estas •’Tzvi Medin. Mito,pragmatismoe imperialismo. Laconcienciasocial en la conquistadel imperio azteca. M adrid. 2009 . p 34 14José Luis M artínez. CorpusCartesiano, t.l. México. 1990. p.109. •'Sobre esta expedición puede verse mi trabajo: - La expedición de M artín de Pinedo a La Florida (i$> 9 ): noticias inéditas». Revista Je Ilistona Naval, año 23. nunv 89 ( 2005 ). pp. 37 ' 5 i. "‘Llevó consigo una inform ación realizada en San Juan de U lúa el 2? de abril de 1520. M artínez. CorpusCortestano.... t.l. pp. 10 5-10 8 Estando en C uba realizo un inform e para D iego Vclázquez sobre la arm ada que tenía preparada para ir adonde estaba I lem án C ortés. i$20. A G I. Patronato 15. R «4 '"Ya Bernardino del C arpió escribió en la Baja Edad Media que más ganaba él con las guerras q ue con las paces, pues el caballero pobre m ejor vive con guerras que no con paces. Bernardino del Carpió. Primera crónicageneralde España. M i. Madrid. 1955 -P- 37 S HISTO RIA GEN ERAL DEL PU EBLO DOM INICANO t*YV 2 2 0

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