Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I
dejando el nombram iento de los alcaldes ordinarios en manos de los regidores de cada villa .11 Sin embargo, en la practica, ni el poderoso tesorero Miguel de Pasamente, ni Diego Colón, ni la Audiencia estuvieron dispuestos a renunciara su control, Al final, unos cabildos fueron controlados por la Audiencia y los oficiales reales y. otros, por la facción colombinista. Pero, con el paso del tiempo, la propia oligarquía local que ocupaba las regidurías de los cabildos, como los Tapia, los Caray, los Ov iedo y los Caballero, romo la opcion de luchar por la independencia de sus respectivos cabildos, pugnando tanto con el partido oficial com o con el colombinista. A medio y largo plazo, las oligarquías locales term inaron imponiendo su control sobre los cabildos, situándose al margen tanto de los intereses reales com o de los colombinos ' C R I S I S E I N T E N TO S DE REEORMA LA S IT U A C IÓ N S O C IO -E C O N Ó M IC A D E LA IS L A en tro en una grav e crisis a partir d e iS('s o [306. La m uerte en 15 0 4 de la rein a Isabel, su m áxim a valedora, aceleró los cam bios D esde esa fecha se com enzó a preparar una sucesión que 110 llegaría finalm ente hasta 130 0 . Fernand o el C ató lico recelaba del excesivo poder d e O van d o v su perm isividad con los intereses locales en detrim ento de los peninsulares.'2 A estos recelos se unió el hecho d e que la producción aurífera com enzara a m ostrar los prim eros síntom as d e agotam iento. N o obstante, huelga d ecir que el problem a no era O van d o sino el p ro pio colapso del sis tem a económ ico, dado el agotam iento de los placeres auríferos y el dram ático descenso d e la m ano d e obra aborigen Por ello, sus sucesores en la gobernación 110 solo 110 consiguieron reactivar su extracción sino que. m as bien, el problem a se agudizo progresi vaniente M D iego C o ló n , heredero del m ayorazgo fam iliar, presiono a las autoridades para recuperar los títulos arrebatados a su padre d e virrey, gob ern ad or y capitán general. A trav és d e su esposa. M aría d e Toledo, accedió a m ucha gen te im portante que le facilitó enorm em ente las cosas. A l parecer, ¡m e n ino personalm ente Federico d e Toledo, segundo D uque d e Alba, lán solo existía 1111 problem a: la C o ro n a había escarm entado con su padre y el n om bram iento n o sería a perpetuidad sino - m ientras fuese la voluntad nuestra . Ls im portante resaltar que se trato de 1111 nom bram iento real, en ningún caso del reconocim iento del título de virrey y gobern ador de las Indias que había heredado de su padre. A dem as, el rey se encargó de recortarle los poderes para evitar lo ocu rrido en tiem pos del C om en d ad o r M ayor. D e hecho, desligó las finanzas del cargo d e gobernador, nom brando com o teso rero a M iguel d e Pasainom e, e in ten to in fructuosam en te desligar el cargo d e go b ern ad o r del d e repartidor. D espués del períod o ovandino. en el que el control real fue m ínim o. Fernando el C ató lico estaba decidido a recuperar su poder allen de los m ares .!i Sin em bargo, el prim ogénito de C ristóbal C o ló n no tardo en obv iar las ordenes reales e ir m ucho m as alia d e lo que el rey Fernando estaba dispuesto a concederle. Incluso, se arrogó el cargo d e repartidor d e los caciques e indios sin tener autoriza cion para ello. Y lo hizo porque sabía que el con trol d e los repartim ientos era clave para ganarse la adhesión d e m uchos colonos. La excusa que puso fue que. dado que O van do había acaparado am bos cargos, el de gobern ador y el de repartidor, el tam bién podía hacerlo, sosteniendo que el segundo cargo era inhereiire al prim ero. N o era asi y. tan to l erna ndo el (..atolico com o el propio A lm iran te lo sabían. N o obstante, para evitar m ales m ayores, se d io validez, a los hechos consum ados, confirm ándole en su cargo de repartidor." Lie m om ento, salió v ictorioso del ordago lanzado, aunque la estrella le duraría poco M La llegada d e D iego C o ló n , lejos d e solucionar los problem as, agudizó el enfrentam iento en tre las dos facciones: la oficial, liderada por el poderoso teso rero M iguel d e l’asam on te y com pu esta p o r los o ficiales reales y p o r los o id o res, y la colom bina, form ada por una red clien télar de hidalgos y nobles cuyo apoyo consiguió el recién llegado básicam ente a través d e la concesión d e encom iendas.'4 Ll segundo A lm iran te llego a fo rm ar en San to D om in go una pequeña corte d e la que recelaban los of¡cíales reales y la propia C oron a. R oberto C assa hablaba de un am bien te cercano a la guerra civil que parece algo excesivo. Pero lo que si es cierto es que la fractura en tre am bos clanes se acentuó. La C o ro n a, que 110 estaba dispuesta a con sen tir que D iego C o ló n gozase del m ism o p o d e r abso luto que había ten ido O vando, favoreció hasta don d e pudo a la facción oficial, haciendo concesiones de tierras y de indios a sus m iem bros. La situación se volvió lo suficientem ente tensa com o para qu e. a finales de IS14. las autoridades castellanas, hartas de la inestable situación política, solicitaran su regreso M Entre- 1314 y 1517 hubo 1111 intervalo caracterizado p o r la ausencia de 1111 p o d er suprem o en la isla. A n te la ausencia del gobernador, los oficiales reales y la A udiencia com partieron el poder, siendo probablem ente la cabeza visible el tesorero M iguel de Pasam ente. F.n la Península la situación 110 era mejor. D e hecho, desde 1S14 Rodrigue/ \lorel. CartasJelcabildode la ciudadJe Santo Domingo, p 19 -R.ISS.I, / lisloritlhhi.tf )' «’ü'Hi'lllfiM. M. p.134 'T ero por poco tiempo, porque .1 1 .» prim era de cam bio, una vez destituido Diego C olón, nombro a Rodrigo de M burquerquc com o repartidor, con ese cargo \ cometido exclusivo dejando bien clara su vieja ¿dea de que el cargo de repartidor no era inherente al de gobernador N o fue la única facultad que se atribuyo, pues, sin poder expreso para ello, extendió su jurisdicción por las islas del entorno, rem itiendo expediciones a Puerto Rico y a Cuba. Sobre el repartim iento de Alburquerque vease la m onografía de l uis Arranz Márquez. Repartimientosy encomiendas en ¡a isla Española (el repartimiento Je Alburquerque Je 1514). Santo Dom ingo. 1991 "S o b re la cuestión puede verse el trabajo de (.Jenaro Rodríguez M orel. Poder \ luchas políticas cu la Española. 1S02 1s 14 en ( .iencia. economía y política en la I líspano,wk‘rica Colonial. Sevilla. 2 0 0 0 . pp.269 290. IIISTOKI \i;i \I.KAL IHI. IT I ITOPO M IM t WO 224 •**?
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