Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

existía una gran confusión sobre lo que estaba ocurriendo en las colonias, por la llegada d e noticias contradictorias. I lacia falta un nuevo giro en la gobernación d e las Indias, un nuevo golpe do tim ón para intentar estabilizar la situación política y económ ica. La propia C o ro n a estim aba por aquellas fechas que hacia falta alguien exen to de codicia y pasión. U na persona que pusiese orden en los asuntos indianos, especialm ente en lo relacionado con los indios, c infórm ase objetivam ente d e la situación ’M La elección, finalm ente, de tres frailes jerónim os para tan delicada em presa se d ebió a la fam a de •• industriosos que tenían por entonces los m iem bros d e esta orden Adem as. 110 era la prim era vez que se recurría a ellos para cum plir una alta m isión d e listado. Y de paso evitaba acentuar las diferencias que enfrentaban a franciscanos y dom inicos. c l úe acertada esta elección? Probablem ente no. Los Jerónim os desconocían totalm ente la realidad indiana y perdieron un tiem po precioso en av eriguarla. Realizaron su fam oso inte i-rogatorio para con ocer la situación real de los indios. Pero todavía en el m em orial de febrero de 1518 d e uno de los tres frailes, fray Berna id i110 de M anznnedo. preguntaba al rey cuestiones claves: ¿si el hijo de una india naboría y un español era siervo?, ¿si los absentistas podían conservar sus repartim iei itos?. ¿si los naborías se podían incluir en las dotes?, ¿si los hijos de un encom endero finado podían heredarlos o incluso venderlos para pagar deudas?" D em asiadas preguntas que evidencian que todavía a principios del 1518 los tres cenobitas jerónim os desconocían el alcance del trágico d estino que esperaba a co rto plazo a los tainos. Para cuando los quisieron reducir a pueblos, quitándoselos del poder de los en com enderos, ya era dem asiado tarde M Pero retom ando el hilo de nuestro análisis, los Jerónim os recibieron sus instrucciones d e go b iern o el 13 d e septiem bre d e 1516. En ellas se establecían los pilares fundam entales de la política que debían desarrollar, cuya lín ea general consistía en elegir una d e estas tres posibilidades: prim ero, la creación de pueblos de indios libres, segundo, la erección d e pueblos tutelados, y tercero, el m antenim iento del sistem a e encom iendas, aunque, eso si, haciendo cum plir estrictam ente las O rdenanzas d e Burgos d e 1512 1513. Q uede bien claro que en ichas instrucciones no había una jerarquización concreta en cuanto al orden de aplicación, sin o que se suponía que debían utilizar la opción que ínsitu considerasen m ás apropiada. La prim era d e las vías señaladas parecía desde luego inviable en las circunstancias que entonces padecía la isla, hasta el punto q u e ni tan siquiera el pad re Las C asas había insistido en su aplicación. D e las otras dos pciones posibles lo s Jerónim os eligieron, con buen criterio por cierto, m antener a corto plazo la encom ienda pero ir preparando progresivam ente la supresión d e dicha institución, reduciendo a los naturales a pueblos tutelados Y Inicialm ente, tras una óm oda travesía en la nao SanJuan, cuyo m aestre era M artín de A guirre. optaron por preservar la encom ienda por m ied o a deses totalizar la isla, y desde luego no les faltaban razones para ello. D e hecho, al poco tiem po de llegar, los tres cenobitas inform aron que los h abitantes d e la isla habían recibido noticias de sus fam iliares en la Península en las q u e claram ente se decía: Qttc raninos Ja r libertad a los indios y. según se dice, escríbenles que sí en ello nos pusiéremos no nos lo consientan y avisantes que para hacer estose puedan1favorecer de un privilegio que públicamente se dice haberle concedido el Rey degloriosa memoria en el repartimiento pasado, en el cual se contiene que los indios se cneo alendaban por vida delpadre y delhijo y asise encomendaban por dos vidas'" M Pero, incluso, en la correspondencia oficial las intenciones no se ocultaban. L11 septiem bre de 1516 se rem itió una Real Provisión a las autoridades indianas, pidiendo que obedeciesen en todo a los Jerónim os q u e iban a rem ediar los agrav ios que se habían com etido contra los indios, especialm ente por las personas que han tenido y tienen m ercedes y encom iendas de indios ’M Y efectivam ente, debieron hacer grandes esfuerzos para evitar una rev uelta que parecía inevitable y que hubiera podido acarrear insospechadas consecuencias. Por tanto, su política inicial estuvo encam inada a calm ar los ánim os de los pobladores, garantizando a co rto plazo el m antenim iento de la encom ienda, aunque vigi lando el estricto cum plim ien to de las ya citadas O rdenanzas d e Burgos. Y es que realm ente, en los años finales de la segunda década del siglo x v i. la Isla sufrió una agudísim a crisis, causada por el final de la econom ía del oro y por la m archa d e muchos pobladores a la N ueva España. Lodo ello creo una sensación de zozobra entre la población hasta el punto que los m ism os vecinos llegaron a pensar que la Española podía ser enajenada p o r la C o ro n a. Por lo dem ás, d e los tres frailes jerónim os. solam ente fray Bernardlno d e M anzanedo tem a una opin ión favorable de la encom ienda, siem pre y cuando escribía se cum pliesen las o rd e­ nanzas vigentes. Sin em bargo. M anzanedo pron to regresó a la Península, perm aneciendo en la isla fray Luis de I igueroa y fray A lon so de San to D om ingo, am bos decididos defensores del prov ecto lascasista de pueblos tutelados. Y todo ello m uy a pesar de los resultados obtenidos en el fam oso interrogatorio, que llevaron a cabo a m ediados de 1517. en el que nada m enos que d iez de los catorce encuestados se m ostraron radicalm ente a favor del m antenim iento de la encom ienda, pues, consideraban que los indíge­ nas 110 estaban capacitados para vivir en libertad.'" D e los cuatro declarantes restantes, tres aseguraron que en general 110 eran capaces pero que alguno sí habría con m ás intelecto que los dem ás q u e fuese capaz de valerse por sí m ismo: excepcionalm ente algunos in d ios eran hábiles para v iv ir en lib ertad y. p o r tanto, en caso d e ser solicitada d ebía concedérseles. Y fin alm en te, el dom in ico fray B ern ardo de San to D om ingo, m uy en consonancia con las ideas d e los m iem bros de su com unidad, señaló la total "R oberto Marte. Santo EWnmgpcn losdocumentosdeJuan BautistaMutas. Santo Domingo. ly d l, pa4(v “'Carta de los Jerónim os al Cardenal Vasneros Santo Dom ingo. 2 0 d e enero de 1517 A C il. Patronato 172. R 4 - CO D O I V. Serie I'1 t W M V p p ayi -198. *'II interrogatorio se encuentra íntegram ente transcrito en Em ilio Rodríguez D em orizi. Losdmninnos f las eneomiendasde india de le ¡sin Española. Santo D om ingo. 1971. pp .27?-154 HISTO RIA U l M RAITU I l'l I BLO DOM INICANO 2 2 5

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