Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

co m o verem o s a continuación. 110 se produjo realm ente hasta is o s M La cronología de los repartim ien tos ha quedado bien clara. Ln 14 9 6 se introdujeron y continuaron cié m anera m as o m enos in interrum pida hasta m ediados de 1504, m om ento en el que el C om en d ad o r M ayor, siguiendo las instrucciones de is o i. los suprim ió. Ln vista de que los indios 110 querían servir en diciem bre d e H 0 3. tras m as de 1111 año v m edio d e supresión, se reinstauraron. Pero la C o ro n a, q u e aun no había decidido la introducción de la encom ienda, incluyó algunos m atices a este nuevo sistem a. Fundam entalm ente com patibilizó su reparto con el m antenim iento a nivel legal d e su libertad com o vasallos de la C o ro n a de C astilla M Pues, bien, en 1505. coincid iendo con el repartim iento general de in dios d e la Lspañola. N icolás de O van d o d ejo de entregar indios a secas y com en zó a concederlos en régim en de encom iendas. El v iejo gob ern ador actuó sin autorización expresa sencillam ente porque, tras la m uerte de la Reina en 15 " 4 se daba un ínterin d o n d e el gobierno ovandino fue prácticam ente autónom o M L11 realidad existía una verdadera problem ática social porque el term in o repartim iento estaba vacio d e con ten ido legal N icolás de O van d o, que era en com en dero m ayor d e la O rd en d e A lcántara, conocía perfectam ente esta problem ática y tam bién su posible solución a nav es de la en co­ m ienda. Se trataba d e una institución que conocía a la perfección pues. 110 en vano, en la O rd en d e A lcántara se concedían tierras en encom ienda con las personas q u e vivían en dicha dem arcación. Estas estaban som etidas a la supervisión en ultim a instancia del C om en d ad o r M ayor de la O rd en A si, a través d e visitadores se evitaban los abusos d e los poseedores de la encom ienda sobre sus vasallos, incentiv an d o el p o b lam iem o*' ’M La im plantación d e la encom ienda por el C o m en d ad o r M ayor respondió, com o escribió G arcía G allo, a una reacción deliberada para solventar una problem ática política, social v económ ica.'1 I xistian serias razones, casi todas de orden económ ico, para trasladar a los nuevos territorios esta señera institución castellana, a saber: en prim er lugar, m ientras el rep artim ien to quedaba fuera del control real la encom ienda era plen am en te dirigida p o r la Corona. Efectivam ente después d e hacer 1111 repartim iento era m uy difícil con vencer a los españoles de q u e devolviesen lo que ellos creían q u e se les había en tregad o legalm ente. En cam b io la en com ien d a n o presentaba esta prob lem ática p o rqu e era una regalía regia. Solo a la C o ro n a correspon día d ecir quien recibiría una encom ienda, con cuantos in dios y. finalm ente, por cuanto tiem po M Ln segundo lugar la en com ien d a im plicaba 1111 respeto p o r el vasallaje del indio, a diferen cia d e lo que había ocurrido duran te la ép oca d e C ristób al C o ló n y del pesquisidor Bobadilla. N o obstante en diciem b re d e 1s o y en ese am biguo sistem a de repartim iento, se estableció ya una supuesta libertad del indio q u e solo la encom ienda garantizaba M Y en tercer y ultim o lugar, la en com ien d a regulaba las relaciones de reciprocidad existentes entre el en com en dero y el encom endado. D e hecho la encom ienda, d e form a sim ilar a lo que ocu rría en la C astilla bajom edieval. no co n sistió más que en la entrega de cierto n úm ero d e aborígenes a 1111 español para que. a cam bio d e beneficiarse de los servios personales, los tutelase e instruyese en la fe. L11 sus planteam ientos teóricos in ten tó aunar nada m enos que tres intereses regios, a saber: prim ero, cum plir con su com prom iso d e evangelizacion d e los in díge­ nas: segundo, saldar su deuda con los conquistadores, en tregándoles indios en rem uneración por sus esfuerzos; y. tercero, satisfacer sus propios intereses eco nóm icos M Ln lo que concierne a la figura del repartidor, d ebem os d ecir ante todo que su n om bram iento siem p re fue regio, pues solo al R ey com petía la fa ­ cultad de encom endar sus subditos Lsta función d e repartidor la d elegó el Rey en el gobernador, el tesorero o la A udiencia. L11 cu alqu ier caso, el cargo d e repar­ tid or no era inherente al nom bram iento d e gobernador, sino que debía ser d e ­ signado con independencia del puesto público que desem peñase Tan solo C ristóbal C o ló n repartió indios sin expresa delegación real: sin em bargo, la insti­ tución aún noestaba configurada com o tal. Posteriorm ente, el gobern ador O van d o en cuyas instrucciones de 150 1 no se incluyó el reparto de indios, tuvo que pedir al Rey una autorización para poder ejercer el cargo efe repartidor d e indios. Pocos años después, D iego C o ló n , que siem pre aspiró a tener el m ism o p o d er que O vando, efectuó un nuevo repartim iento general sin tener expresa autorización para ello. La C o ro n a le recrim ino duram ente, aunque se vio en ultim a instancia obligada a con firm arlo para ev itar una tem prana d iscordia que hubiese acelerado el proceso efe luchas políticas que sufrió la isla en la segunda década del siglo x v i. Estaba claro q u e si la C o ro n a 110 incluyó el p o d e r de repartir indios en tre las facultades del gob ern ador se d e b ió sencillam ente a que no era inherente a este oficio. En realidad, la actitud del segundo A lm irante Lamb. I'rc y Stcolás JeOranJo. p 2 S ‘‘'A lfon so García Gallo. I Iencom endero indiano . Revista JeLsltJiosPolíticos, miin. (10 51). p iSi •>» "t peiste u n a g i a n c o n c u s ió n a (a f i c t a d e e¡9 - ; p ilc a i (a im p fa n ta c ió n 3c fos tc p íiim iC H lo s j fas en co m íenlo s en ía fjis p .m .i. C C ia 3 ic io - M .iÍM icufc fa m a v o tía 3c fos _<jistoii*i3oics fia £ ta n consi3cia3o «sotóos conceptos com o sin ónim os .4 *^ ^ in e m € a t¿je , nosotros R uciem os m s is tii en tjwc se fia n (tejado Sos conceptos co m p íc f.im c u fc 3 i^ c - ie n fe s , a s a f e t : fo s ic p a itim ic n to s a secas tjuc in tro d u jo ^ .t is t ó G a f C^ofón se fe tja ftz a io n en 3 i- • ’f c ic m ó ic 3c 150 3 £ fos ic p .iifo m e n to s en ié fjtm e n j* . 3c cncom icn3*is ijn c cstaó fccio (YVicofas 3c * * V ¿ ^ S d n 3 o a p a if ii 3c l>o$. ~ & s t a d i^ e te n c ia c ió n c u fie ic p .iilim ic u fo s a s e c a s jr ic p .iifim ic n to s 3c *» m 3ios .1 tttu fo 3c e n c o m ie n d a g a fo cstaó fccio a c c i- to d a m e n te C Z T ^ fs ^ a p 3 c tjin ^ « ic c G a iia s d é c a d a s, fv» .um .juc sin p ic c is a i c jd c fa m c n tc n i u n a c io n e fo flta c c n c ic ía n i s u s ic s p c c tiS a s 3c^m iciohcs. 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