Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I
Península fueron m ucho m ás privativos. En algunas ocasiones el gob ern ador consiguió licencias concretas para im po rtar trigo de C astilla con destino al gasto d e su casa: sin em bargo, esta fu e una practica com pletam en te excepcional, debiéndose con form ar usualm ente con los productos que proporcionaba la tierra, básicam ente casabe y carn e porcina y b ovina M U na de las causas d e este aum en to de los precios era el escaso vellón"0 que circulaba en la isla, lo que obligaba a los vecinos a pagar en oro. Por eso desde 150 5. a instancias del C om en d ad o r M ayor, se com enzaron a m andar varios m illones d e m aravedíes en vellón. 1 Pero las m edidas resultaron a todas luces insuficientes para acabar con el problem a, en tre otras cosas, porqu e la autorización para labrarlo en la propia Española no se expid ió hasta décadas d esp u és'2 M Estos excesivos precios de las m anufacturas españolas y de los alim entos, unidos al debito del tercio que im puso la C o ro n a a todos aquellos que tan solo habían pagado la undécim a d u ran te el go b iern o d e Bobadilla provocó la ruina de m uchos de los m odestos m ineros d e la Española.'5 Este en deudam ien to lúe tal que sabem os que el 34.6*0 de los diezm os que se d ebieron pagar entre 150 3 y 15 0 7 los tuvo que co b rar la C o ro n a entre 15 0 7 y 1512 p o r falta d e solvencia d e los colonos. Igualm ente sabem os que en 15 0 8 había en la isla num erosas m inas confiscadas p o r el go b ern ad o r p o r no pagar al fisco: p o r esta razón tuvo q u e salir al paso la C o ro n a para que se desem bargasen X El propio O van d o reconoció que 110 se h ub iera podido m anten er en la is a con su salario que 110 o lvid em os era el m as alto d e to d o el fun cionariado efe la isla si no se hubiese ded icad o a gran jear conucos y ganados y yeguas»"4 M En cuan to a la renta del al m ojarifazgo. fue im puesta en las Indias desde m uy p ro n to pues ya en las in struccion es otorgadas a O van d o en ISO? figuraba la facultad expresa para que gravase a todas las m ercancías que llegasen a la isla con el 75 ,)'l~i Esta o rden real se com plem en tó con o tra exp edida en M edina del C a m p o el 15 de febrero d e 1S 0 4 en la q u e se daba una autorización general para que pudiesen m erciar con el N uevo M undo siem pre que pagasen la tasa del alm ojarifazgo. IX ’l cobro del im puesto se puede d ed ucir que el uerto de San to D om in go con trolaba el 80"» del com ercio, l a facturación d e las transacciones com erciales solo en 15 0 6 supu eron unos ingresos d e unos 130 .7 6 0 pesos d e oro. m ien tras que las fun diciones arrojaron 1111 saldo positivo de 18 9 .6 50 pesos e oro. E llo evidencia que el com ercio, sin llegar a la m agnitud de la m inería, constituía la segunda actividad en im portan cia de isla K M as aun. com parand o la renta del alm o jarifazgo de la Española en 15 0 6 9 8 0 7 pesos o lo q u e es lo m ism o unos 4 illones de m aravedíes con las d e Sev illa valoradas en 8 m illones de m aravedíes, podem os valorar en su justa m edida el im o rtan te m ovim ien to com ercial que se desarrolló en esta isla antillana en la prim era década del siglo x v i. Resulta o b vio que el m ercio d esarrollado p o r unos cien tos de españ oles en la isla fue poco m ás d e la m itad del q u e se desarrolló en una ciudad tan opulosa e im portante com o era la Sevilla del D escubrim iento.'1' En tre estos había una en o rm e com petencia d e form a que. esca que a veces partían juntos, había una fuerte rivalidad por llegar antes para ven d erá precios m as elevados. C o n cretam en te a n cisco López de G o m ara hizo referencia al viaje que en 150 4 hizo A lo n so Q uin tero: Alonso Quinteropor codicia, partió tota noche n hablar con sus compañeros, para llegar antes a Santo Domingo y vender más pronto o más caro sus mercaderías que ellos-, pero así que se hizo a la vela, rgó tanto el tiempo, que le rompió el mástilde la nave, por lo cual lefu e forzoso volver a la Gomera, y rogara losotros que lo esperasen, pues aún no habían lido, mientras él adobaba su mástil. Ellos lo esperaron y partieron todosjuntos... Quintero, que vio el tiempo calmado, seadelantó otra res de la compañía, niendo, como anteriormente, la esperanza de la ganancia en la rapidez del camino: y como Francisco Niño de I lucha, que era el piloto, no sabia guiar la ao, llegó un momentoen que nosabían de sí. cuanto más dondeestaban. Sorprendíanse los marineros, estaba triste elpiloto, lloraban lospasajeros, y ni sabían camino hecho ni el por hacer... Y se entristecieron mucho, pero noperdieron las esperanzasde verpronto tierra. Y asila misma Pascuadescubrieron la Isla spañola... Y al cabo de tres o cuatro dias entraron en Santo Domingo, que tan deseada tenían, donde yo hacía muchos dias que estaban las otras cuatro aos ~ M C o m o es de sob ra co n ocido desde 15 0 1 se im plan tó en las Indias una tasa denom in ada el diezm o y que gravaba a dos los productos d erivad os del suelo incluido el ganad o en b en eficio d e la Iglesia. Pese a to d o la C o ro n a con siguió del apa una bula que adem as del derech o a a presentación d e dignidades en las Ilidias la facultaba para recau dar el diezm o, d e aln que aparezca en el libro de San ta C lara entre las rentas reales C o n o cem o s el diezm o recaudado en la Española en tre 15 0 5 y 1507. ascendiendo el total recaudado a nada m enos que 36.242 pesos. Ello indica que la agropecuaria en estos tres añ os reportó ‘"C om o es bien sabido. .'I vellón era la m oneda fraccionaria que se usaba en la IVmnsúia. fruto de una aleación de cobre y plata. Sobre la m oneda en Castilla \ en particular el vellón puede verse a Tari J I lamilton. F.licsoroameriano y la revolución Je lospreciosen Fs/uila. 15011650. Barcelona. 198?. pp.6o y siguientes 'R oberto Marte. Sanio Domingo ppS8 y siguientes ■Que sepam os, la prim era ve/ que la C orona autori/o a fundir m oneda de vellón y plata en la isla lúe en is?ñ Real C édula a los oidores de Santo Vim ingo. Valladolid. i de noviem bre de 15 J6 A t.il. santo D om ingo 868. Iib. 1. fol. 8vto yr ‘I videntem ente luibo una élite poderosa de mineros, dotados con im portantes encom iendas de indios que no se vieron alertados por estos problem as económ icos En este sentido 110 debem os olvidar, com o lia escrito G enaro Rodrigue/., que fueron las fortunas am asadas por alg.m os de estos m ineros las que se invirtieron a partir de la decada de los veirte en la naciente industria azucarera de la Española. 'E m ilio R od n gu cz D cm o ii/i. Elpleito Orando Tapia, p. 180 . "C ía ronce ll .l laring. Comercio y nangación cttire Esptma y (as lnJia<. México. 1979 ' l' ~ ""Entre loscom erciantes m as activos podem os citar por orden de im portancia los siguientes. Iíiego Rodrigue/ t o ld ero. Juan R odrigue/ I i/careno, luán l-ranco. A lonso Nüñez. Esteban Truecho, I lernando de M orales, C r stobal \ D iego Valles, \lonso C osta. Bartolom é C olín. Juan M anuel. .Alonso Q uintero. Pedro de Arbolancha. francisco López. I ranciscode Triana \ D iego de Esq.ñvcl. M ira Caballos. La econonmde la Española. \\iñ~ "fran cisco Lope*/ de Gom ara. I listonageneralde las Indias, t 11. M adrid. iy8$. p p M 1 5 - I lis IORI \ til \ l RAI l'l I l‘l I IlLO D O M IM i ANO t- v v 259
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