Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I
las cosas, d ad o que los señ ores d e ingenios tuvieron que com p rar el m antenim iento alim enticio a los pequeños productores lo cales que se dedicaban al abastecim iento de las ciudades, práctica que estaba prohibida por disposición real, pues lo s ingenios debían ser autosuficientes. o sea, debían producir lo que consum ían sus trabajadores"2 X La producción para el con sum o d e las ciudades fu e algo m uy controlado. En tre las quejas m ás frecuentes en este período estaba el hecho de que m uchos vecin os denun ciaban que los señores de ingenios acaparaban los alim entos para su abastecim iento, dejándolos únicam ente con lo im prescindible para el consum o. Esta práctica provocó el encarecim iento de la vida d e las ciudades. A dem ás, los productos había que pagarlos en buena m oneda, que no todos tenían M T od o se agravó hacia finales d e la década de los sesenta, cuando una plaga de gusanos atacó las cosechas de yuca y maíz, principales productos en la d ieta diaria. A raíz d e este desastre se inició un proceso m igratorio cada vez m ás acentuado. Según el presidente d e la A udiencia, de 110 haber sido por la prohibición de abandonar la isla sin autori zación previa, esta hubiese quedado despoblada. R efiriéndose al estado d e despoblación, fray A n d rés de Carvajal, arzobispo de San to D om ingo, dijo que los lugares en que antes solía haber m ás de s o o vecinos no tenían m ás de 30 personas. Evidentem ente se trata d e un a exageración del prelado"’ M O tro fenóm eno q u e incidió de m anera determ inante en la crisis fue la caída d e la m oneda. La m ala m oneda que circulaba en la isla hizo que los tratantes y m ercaderes dejaran d e llevar sus m ercaderías y. cuando las llevaban, las vendían a precios prohibitivos. A dem ás del precio de sus productos, subieron los fletes de los principales artículos de exportación, particularm ente los azúcares y cueros. Entre las com pañías que m ás se lucraron de este negocio estuvieron las de los Jorge y lo s Espinosa"-1 M Q uien es no tenían m edios de tran sporte para d ar salida a sus m ercancías, quedaban obligados a ar barcos. Los m ercaderes sevillanos cobraban 14 y 15 ducados por caja de azúcar y 7 reales p o r cada cuero. Los m ás depreda es pedían hasta la m itad de la carga por el flete."' O tro tactor que incidió en la crisis fue el auge adquirido por la industria carera d el B rasil"6 y sobre todo la que se estaba desarrollando en G ran ad a y en las costas del levante español. Para evitar al avam iento, los m iem bros de la A udiencia pidieron a Felipe 11 que protegiera la econom ía de la colonia prohibiendo que los cares producidos tanto en G ran ad a com o en las costas levantinas se vendieran en A n dalucía"' M C o m o consecuencia de ha petición se adoptaron m edidas con el fin d e ayudar a los productores locales. La m ás im portante de ellas fue la q u e ordenaba ab ild o d e Sevilla que no cobrara ningún derecho a los azúcares y dem ás m ercaderías provenientes de los puertos d e la Española"* osteriorm ente, y com o form a de proteger las exportaciones, se redujeron los im puestos de alcabala y alm ojarifazgo a un 7.5A un 15*’#q u e se pagaba. Pese a las fuertes bajadas de im puestos, hubo años en que las recaudaciones fiscales superaron los 2 0 ,0 0 0 tellanos, h ech o que denota la producción d e la isla1"’ ¿8 Finalm ente, cabe decir que la quiebra de la econom ía azucarera 110 fue hecho aislado, sino que se produjo dentro del con texto general del sistem a im perante en la colonia. La m ayor repercusión la o en el sector azucarero por ser el eje central d e la econom ía. A h o ra bien, el derrum be del sistem a de plantación fue provocado el desgaste del m odo de producción existente. D e 110 haber sid o por esta situación, el sistem a hubiera perm anecido por más po com o centro neurálgico de dicha econom ía M ‘ Esta práctica fue denunciada m ediante una carta enviada por la Audiencia de Santo D om ingo a Su Majestad Estaba firm ada por el licenciado Alonso de I lerrera. Santo Dom ingo. 2 0 d e m ayo de 15b? A G I. Sam o D om ingo 71. lib 1. fol. i 9 ?'to .19 4 "‘C arta de frav A ndrés de Carvajal a Su M ajestad Santo Dom ingo. 8 de m ayo de 1569 A G I. Santo D om ingo 71. lib. 11. fol 4 08 "■•Al respecto y sobre el funcionam iento de estas com pañías podem os ver Eufem io Lorenzo Sanz. El comercio Je España con América en la época Je Felipe 11. Valladolid. 1986 t i pp.289-298. Igualm ente en Ruth Pikc. Enterpriseand Adventure. The Genovese inSeville andthe opening oj the Ñ or World. N ew York. 1966 "‘C arta del C abildo de Santo D om ingo a Su Majestad. Santo Domingo. 25 de m arzo de 1573. A G I. Santo D om ingo 7 Í- ramo ll. doc. 59 a- "6EI num ero de plantaciones dedicadas a la producción de azúcar se elevó de 30 que había en 1575 a 18 0 al final del prim er cuarto del siglo x v ii . E. Rich. - La colonización y sus problem as laborales-. Historia Económicade Europa . - La econom ía de expansión en Europa en los siglos x v i y x v i 1 -. t.iv. Cam bridge, pp.462-463. Para un estudio de tallado del azúcar en Brasil, ver Sruart B Schwartz. Sugar Plantations in the Eormationo fBrazilian Society. liahia 1550 iSj$. Cam bridge, 1985 S obre el azúcar en el Levante español, ver José Pérez Vidal, La culturade la cañadeazúcarenel levanteespañol. Madrid. 1973. "'Petición del C abildo de Santo D om ingo Su Majestad. Santo Domingo. 13 de junio de 1584. A G I. Santo D om ingo 73. ramo 11. doc. 104. "'R eal Provisión enviada por Su M ajestad al Cabildo de la ciudad de Sevilla, Madrid. 11 de enero de 1525 A l IM S, carpeta 24. num. 175. " "Según los oficiales reales do Santo Dom ingo, este dinero daba para pagar los sueldos de los funcionarios de la isla, ademas, de las reparaciones de la fortaleza, entre otros C arta de los oficiales reales de la Española. Santo Domingo. 28 de abril de 1560 A l I . Santo D om ingo 71. lib ll. fol 130 111 STORIA i;FN I RAI. PCL IT L IJLO DOM INICANÓ fv .t 2 8 1 *y sf
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