Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

f. producto desdo sus respectivas islas al citad o m ercader afincado en Sevilla. I o s ben efi­ cios. descontado el porcen taje de los d o s m ercaderes, se in vertiría en productos euro peos de los q u e tanta necesidad había en las A n tillas, es decir, vinos, harinas, aceite, jabón y productos textiles. A h o ra bien, aquel productor que reclam ase el d in ero de la venta de su cañafistula lo podía solicitar a M elchor C a m ó n , com o de hecho o cu rrió en varias ocasiones.’" TI acuerdo se pregon ó p o r Fran cisco d e R o a tan to en la Iglesia M ayor, el dom in go 9 d e m ayo d e 1329 . co m o en la Plaza M ayor, trece días después M A principios de 1330 ya estaba funcionando el m onopolio, el cual se m antuvo p o r espa­ cio d e varios años. Fl hecho d e form alizar un traslado de la escritura en Sevilla el 4 de abril d e 1331 n os esta in dican do su uso p o r parte del interesado. El 10 de diciem bre de 1332 se com pelió a un tal Juan Sánchez d e las Perlas a que pagase a M elchor de Chirrión el valo r de 8 0 quintales del producto q u e le había vendido.’ 1 N uevam en te en 1333 en con tram os al citado Chirrión vendiendo el producto en Sevilla y m anten iendo algunos pleitos por la cobranza de d istin tos quintales ven d id o s." Sin em bargo, todo parece in ­ d icar que el m on opolio no funcionó correctam ente, p o r lo que apenas tuvo repercusio­ nes económ icas d e significación. A lvaro C aballero, co n tad o r de la Española, atribuyó este fracaso a tres causas: prim ero, a la pronta m archa d e su patrocin ador el licenciado Sebastián R am írez d e Fuenleal. nom brado presiden te de la A udiencia d e N ueva España el 11 d e abril d e 1330: segundo, al hecho d e que algunos 110 respetaron el m on opolio y com ercializaron por cuen ta propia su producción.’ 1 y tercero, al b ajo precio en que se fijó su venta, exactam ente 16 ducados el quintal cuando, según A lvaro C aballero, al traerse d e A lejandría se vendía a 33 o 4 0 ducados el quintal. Pero había dos causas m as que 110 citó el contador: una. los altos fletes que se pagaban por su em barque, según denuncio en 1343 el C abildo de Santo Dom ingo: y otra, la fuerte oposición m ostrada por los m ercaderes sevillanos que veían con m alos o jo s un m onopolio que solo beneficiaba a los productores dom inicanos, en detrim ento d e sus intereses. Lo cierto es que, antes de la form alización d e la com pañía, el bajo precio tenía arruinado el negocio y. tras el breve paréntesis mónOpohstico. en el q u e las cosas no fueron m ucho mejor, volvió a hundirse su com ercio, por los altos fletes y por los b ajos precios a los que se cotizab a el q u in tal. ;a un rid icu lo peso de o ro ! V es qu e. en torn o a 134 0 . su precio de ven ta era una d écim a parte de la cotización que alcanzó do s décadas antes M P o r todo ello, en 134 1. A lvaro C aballero, con tador d e la isla, solicitó la renovación de la antigua com pañía por seis años, pues si n o se rem edia en breve tiem po 110 habrá arboleda alguna de la d icha cañafistula-. N o obstante. 110 parece que dicha petición tuviese efecto porque, en adelante, la ven ta de la cañafistula se practicó librem en te por productores y com erciantes. D e hecho, en 134 2 se estableció una com pañía por la cual Francisco Beltrán enviaría el citado fru to al m ercader Juan R odríguez para que lo ven diese en la ciudad del Guadalquiv ir K I lacia 136 1 se pro­ dujo un nuevo intento d e las autoridades locales de renovar el m onopolio, lo d o el producto de la isla y el de Jam aica, Puerto R ico y C u b a se d eb ía m andar a Santo D om in go desde don de se rem itiría a 1111 facto r en Sevilla. N o obstante, desconocem os totalm ente el alcance y los resultados de este nuevo estan co M Entre 136 8 y 139 6 se registraron en Sev illa 3.863 quintales de cañafistula. un 39.24% proceden te de la Española,'4 II m onto global d e las exportaciones fue relativam ente m odesto. Suponiendo que se hubiese ven d id o a 6 ,0 0 0 m aravedíes el quintal, precio en el que se m antuvo duran te buena parte del siglo x v i. pro d u je­ ron unos beneficios b ru tosd eu n o s 6 2.o o o d u ca d o s.d c lo sq u eu n o s 2 4 ,0 0 0 pertenecían a productores dom inicanos. D escontados los gastos de su elaboración, fletes, com ercialización e im puestos, tendríam os unos beneficios anuales para la isla d e lítenos de 3 0 0 ducados. A juzgar por estos datos, parece claro q u e la cañafistula pudo ser un com plem en to económ ico para la precaria econom ía d e la isla, pero desde luego su rentabilidad fue m uy in ferio r a o tro s productos com o el azú car o el cuero. N o obstante, m ás allá de su ren tab ilid ad econ óm ica, esta planta m edicinal, ju n to a otras q u e tam bién se com ercializaron , dieron una m e­ recida fam a a la isla de ser 1111 au tén tico vergel b o tá n ico '5 M E11 cu an to al jen gibre, era un a plan ta de origen oriental que se in trod ujo en la isla en el segundo cuarto del siglo x v i. pues ya en una carta del C ab ild o de San to D om in go, fechada en 1333. se Ko.il cc\lula a los oficiales do la E 'asa de la E 'nuirataciou para que com pelan a M elchor do i 'arrion a pagarle a Francisco do Itarrioiuicvo el im porte de la cañafistula suya que vendió. Avila. 24 dé julio dé A G I. Indiferente G eneral 19 6 1. lib 2. lol M?vto. 86r. R eal t x-dula a los oficiales de la C asa de ln E iontratacion M adrid. 10 de diciem b re de is?2 \E i I In diferente G en eral 19 6 1. Iil> 2. fol. 24SUO. 246 x 10 I I m ism o do cum en to se volvio a exp ed ir en B arcelona, el 2 0 de ab ril de is í í \t .1 In diferente G en eral 19 6 I. lib. i. fol. 241' 24x10 II 11 d e m ar/o d e i$ ? o se au torizo al b oticario de la C o rre a traer 6 0 quintales de cañ afistu la d e la Española, pese al m onopolio. AC i I In diferente G en eral 4 2 2 . lib 14 fol 441- 44x10. ''C o iu u em o s algunos casos de com ercialización al m argen del m onop olio IV hecho. M elch o r d e C arrió n con fisco tres cajas de cañafistula q u e el C ab ild o eclesiástico de San to Idom ingo cnx io con el deán R od rigo d e bastidas, pero, aunque al p rim ero le asistía la legalidad, el p eso d e la Iglesia era m ayo r y fue ob ligado a restituirla. R eal t Medula a M elch o r d e C arrió n . O cañ a. 4 d e ab ril d e i$ jt. A G I In diferente G en eral 19 6 1 lib 2. fol 4Svto. "‘Lo ren zo San /. L i producciónyelcomercio. p. 148 II ciru jan o de los b ucan eros A lexand er I xquem elin. escrib ió en 16 6 6 qu e e n la isla Española había u na gran can tidad d e p lantas m edicinales en tre ellas cita la cañ afistu la que. a su juicio, podían cam b iar los almacenesgalénicos \ ¡toritosparacélsicos. A lexan d er O liv er Exquem elm . PiratasdeAmérica. M adrid. 2 0 0 9 . p p 6 o í»i. a c a ñ a ^ ís t u fa s c ím fa p fa n ta m cdicÍM df ñ u s am ^ fiam cn fc co m ck ew ií- ^ iiíii. U taia de u n a i f o f o iig in a it o d¿ * ^ 514 , que fu e g o se e n te n d ió la s la desde donde a su S c ^ s c t ia s p fa n t ó a ^ u - io p a £•-•] Q R f p a ic c c i se u tifí^ afia desde fa ^<Q \ntigucbai> com o p u ig a n t c fa r a u t e , m anteniéndose su uso en fa '"'^dad QfVVcdia en fa QÍWodc in a . ">2;n fa "> £spañ© fa co­ m en to su C ftf fo ta c ió n c o m c ic ia f d u ia n íc fa secu n d a década de f s íg fo X SD }- " ^ n 15 17 ^*os ^ Jc t ó n iw o s c n S iaío n una c a ja de c a ñ a ^ is - tu fa a f c a id c n a f E ^ isn c io s, p io fa fifem en te p a ta que a n a fz a ia su u íifid a d j fa s p osifn fi- dades de c^pfoíafcfa co*nc ic ia fm c n t c . IIIM O K IA til M RAI l'l I l*U IU t ' l'O U IM i W O * 2 9 8

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