Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

d ar y pagar...»11' M I I resultado d e todo ello lite que los vecinos se vieron obligados a recurrir al contrabando d e m anera masiva com o único m edio de supervivencia. La galopante inflación y el escaso sum inistro cié productos europeos provocó que m uchos vecinos vivieran asfixiados p o r las deudas. T anto era asi qu e. en la tem prana fecha tic i$i 3, se dispuso que m ientras durasen las fundiciones no se pudiesen co b rar las deudas porque en ese caso ninguno acudiría a fundir. Pero los vecinos inventaban m il y una artim añas para elud ir su pago, enviando m ercancías a Lspaña. consignadas a n om bre de testaferros.'” C iertam en te, la solución final que en contró la edite dom inicana fue m antener una doble econom ía: la legal que a su vez funcionaba de en cubrim ien to de la econ om ía sum ergida, practicada al m argen del m on opolio com ercial. Lsta econom ía sum ergida, que aportaba la m ayor parte d e los recursos, la canalizaron a través d e varios m edios: Prim ero, defrau dan do directam ente a la C oron a, al n o d eclarar el o ro q u e obtenían ni los beneficios de la com pra r en ta d e m ercancías ilegales. Ya en i=¡o$ se ordeno tan to a las autoridades de la <.asa d e la C on tratación com o al gob ern ador O van d o que no perm itiesen q u e los vecinos tuviesen crisoles porque los usaban para fu n d ir el oro v hurtarlo, sin lo m arcar y pagar-.111 Ls im posible cu an tificar en estos m om entos cuan to oro salió de la isla ilegal m ente M Segundo, com erciand o con cuantos barcos pasaban por sus costas, ya fuesen canarios, portugueses y hasta franceses. D e hecho, en isO S las autoridades hispanas supieron que. con la excusa de haber padecido una torm enta, m uchos navios aportaban a la isla y. con la ex cusa de cargar m antenim ientos, com erciaban con los isleños al m argen de la ley. Por ello, se orden o que cada vez que eso ocurriese se entregase al m aestre del navio una m em oria firm ada por el gobern ador con todo lo que el nav io biese cargado en la isla S Y tercero, despachando ellos m ismos m ercan s a otras islas y tierras del entorno. Se desplegó un intenso com ercio inte sular a lo largo y ancho del m ar C arib e y tam bién con diversos puntos de rra Firm e y d e Nueva l spaña. Los dom inicanos acudían a las dem as islas y ierra Firm e a vender sobre todo m ercancías europeas que habían com pra a buen precio a navios canarios y portugueses v por las que obtenían im rtantes plusvalías. Ln torn o a iS—i gran parte del oro de Fierra Firm e se día en el D arien. donde se concentraban im portadores que estaban siem c a la espera de la llegada d e los navios d e Santo D om in go .'" Ll flujo tam bién hacia en sentido inv erso, pues m uchos m ercaderes d e T ierra Firm e acudían an to D om ingo a ven der sus productos, quejándose p o r cierto del m onopolio que estos ejercían y del control d e los precios de pra venta. Tam bién detectam os la entrada en la isla d e una gran cantidad de plata, oro y perlas que. en unos casos, eran fruto estos beneficios com erciales, v en otros, llegaban rem itidas por sus propietarios en el Peni. T ierra 1 irm e v Nuev a I spaña para m barcarlas a Lspaña. Linas veces entraba de m anera ilegal sin registrar y otras lo hacia legalm ente. D e todo este capital, una rte se quedaba en la isla en pago de com isiones v d e testaferros Por ello, no es de extrañar que las adv ertencias d e la C o ro n a para e 110 se sacase m etal precioso sin registrarse reiterasen a lo largo del quinientos M C o m o ya lientos afirm ado, en este com ercio portugueses y los canarios jugaron un papel m uy destacado. Las islas C anarias, yen especial la C om erá, se convirtieron en punto ligado d e recalada de todos los nav ios de la C arrera de I lidias A llí debían abastecerse en teoría d e agua y víveres para la travesía, ro en la practica, em barcaban vinos v cereales con el objetivo de venderlos en las colonias. Pero al m argen de las flotas, las islas n arias m antuvieron una intensa relación con las arcas m arginales del Imperio, particularm ente con la Española, que la m etro lis no tenia la capacidad o la voluntad de abastecer suficientem ente, i ¡racias a este trafico la isla palio en cierta m edida sus ñeco ades no solo m ercantiles sino tam bién hum anas.115 C o n razón la A udiencia declaró en varias ocasiones que el com ercio con C an arias era la principal sustentación de la isla-. 1 lasta el obispo de C anarias. Lope d e Sosa, se anim aba a hacer negocios enviando a la isla harina, queso y otros productos procedentes d e sus decimas. En 1326 obtuvieron un privilegio para cargar sus productos para las Indias durante dos años, con la única obligación d e rem itir el registro a la C asa d e la Contratación. La licencia se prorrogó 'V trata de un traslado do una escritura otorgada en Santo D om ingo por I lom ando do Sanabria ol 28 do abril do is 8 i Ios testigos luoron Juan do Soto. Francisco do Barreem os \ luán Bautista do Aguilera, todos vecinos do Santo D om ingo I I otorgante no sabia escribir por lo que firm o por el un testigo. Archivo Municipal de A tlra. escribanía de Rodrigo do l’az Tinoco is8i fol. ><»4r s<*>\u>. '■'Tu isi i so insistió a Diego C olon que cuidase que los vecinos 110 m andasen mercancías bajo cabezas ajenas-, porque los acreedores sevillanos no podían asi cobrar sus deudas Real Medula a Diego C olon. Sevilla. 21 de julio de iS H .A tíl. Indiferente Cíeneral 4 1S . lib. i. fol »>o\ro. y ir. Real t 'cdula a Nicolás de ( >vando. loro 8 de lebrero de ISOS I. Indiferente <¡eneral 41H. lib 1. fol i 4 Sr 14SM0 Idem al doctor M atienzo \ a I rancisco l’inelo loro 8 de lebrero do lS o S.A t.il. Indiferente General 41S. lib 1. fol 14SU0 146M 0 •M ario liongora califica al Santo D om ingo de los anos \einte del siglo \\ 1 como la base fundam ental de rodo el com ercio con I ierra I irme Mongoi a IMgrupofJecoiii/uis ¡adoresen Tierra fírme. p.-So V gim Fierre i baunu el trafico canario con las \m illas \ | ierra I irm e se m antuvo sin interrupción desde principios del siglo \ v i. representando presum iblem ente algo mas del el io°.« del trafico global del m onopolio Thaim u. Sevilla y.Xmcrka. pp.40 Si X ? in a fm e n tc , p o t o ííc h d e f 16 de ¡u fio de 15 6 1 se tcdfl n t& tg a c ió n a f m a rg c u de fa s dos ^ o ta s a n u a fe s, fa de (\\m c 6 ** '">£sp.»Hí» *juc p a r tir ía cu c u e to £ fa de C U ic ttu (sjatiH C tjwc fo íja tia cu agosto [ . . . ] c f t í de o e fu fite de 15 6 4 , se íc tu n u o de p e t ^ fa t e f s is te ­ m a : fa p rim e ra -jfo ta z a rp a ría , n a fm e n te , en a 6 k if r es ta ita in teg ra d a p o t fos £u«jucs »juc se d ity i.a u .« >*9cSr*»ctM^ c^Oondukas jj fas isfa s a n tiffa n a s, m ie n ­ tr a s (juc fa segu n da m a n ten d ría su £ ccfia de sa fid a en e f m es de a g o sto r e s ta r ía fo r m a d a p o t fos fu tju c s *juc se e n $ ia € a n a p a n a m á , C a r ta g e n a , a n ta QJ\Y«at<*i o tro s p u e tto s de fa c o sta u o tte . IIIM O KIA vil NI IvAI n i I l’l li n o nO M IM t \ \ o ?c>9 :'-'S

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