Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

on is?i por otras dos anualidades y, en i$54. por otras seis hasta finales d e 1340. todo fundam entándose 011 el hecho del desabastecí m iento d e la isla Sin embargo, aunque el pri\ ilegio tenia techa de caducidad, este com ercio que bordeaba la legalidad continuo durante décadas, ante la perm isividad de las autoridades sevillanas. N o obstante, en ocasiones convenía denunciar al traficante v em bargarle sus bienes para al m enos aparentar que se perseguía el contrabando M Io s portugueses 110 se quedaron atrás \. al igual que los cana ríos, eran vistos com o com erciantes ilegales pero am igos. Solo se los perseguía v confiscaba cuando vendían a las islas comarcanas, perjudicando los intereses de los cargadores dom inicanos. C o n frecuencia, los lusos cargaban vinos y otras m ercancías en las islas Canarias y d e allí se dirigían a la Española. O b\ ¡ám ente, el perjuicio para los cargadores sevillanos era muy grave porque, cuando estos últim os arribaban a la isla después de los lusos. 110 encontraban com pradores. I I com ercio ilegal entre portugueses y dom inicanos adquirió tal m agnitud que. en 1340. el Em perador com pelió a los oficiales de la C asad o la Contratación a tom ar m edidas contra estos lusos que con total im punidad viajaban a la Española desde las islas Canarias. Portugal o C abo Verde, vendiendo esclav os y alim entos y com prando azucares, cueros, cañafístula. oro. plata y perlas que luego descargaban en las A zores o en I isboa. l ógicam ente este co ­ m ercio con los portugueses continuo durante todo el siglo XVI. acentuándose desde la incorporación del reino luso al Im perio de los I labsburgo. Y ello porque era vital para la supervivencia d e la colonia, siendo la m isma Audiencia la que otorgaba licencia a esos nav ios para descargaren Santo Dom ingo. Tam poco parece que cesara el com ercio d e vinos canarios con destino a las (brandes Antillas tanto con carácter legal com o ilegal.1'" Lo cierto es que tanto los portugueses com o los canarios gozaron d e una patente tacita para com erciar con las G ran des Antillas, al m argen del m onopolio sev illano, que los prim eros se encargaron de consolidar durante el espacio de tiem po que estuv ieron integrados dentro del reino de España X Pero en este necesario trafico clandestino hubo cabida también para los corsarios que verán en el contrabando su m ejor form a d e enriquecim iento, practicada con la conniv encia de encom enderos, hacendados v dueños de ingenios pues el desabastecim iento d e m ercancías y los reducidos precios que pagaban por los géneros locales les em pujo a ello. E n beneficio mutuo provocado por el propio m onopolio com ercial sevillano. I ste se basaba en proporcionar lo m ínim o al precio m as alto. Adem as, la escasa arribada de barcos impedía la exportación de los géneros de la tierra \ lo poco que se vendía lo hacían a precios ruinosos. Por ello, la tínica form a de aceptar el m onopolio sevillano sin sufrir un quebranto absoluto lúe com paginarlo con el com ercio ilegalA Por tanto, m onopolio y contrabando eran indisociables. es decir, form aron parte del m ismo sistem a, l os corsarios no tardaron en darse cuenta que se obtenían mas beneficios com erciando con los isleños que atacándolos. Por ello, desde bastante antes de m ediar el siglo x v i com enzaron a m ercadear con los colonos, con la seguridad que les daba la inexistencia de una arm ada guardacostas m ínim am ente estable. I os colonos, a su vez. estaban hartos de esperar infructuosam ente la llegada de las Ilotas que adem as traían poco genero v a precios desorbitados Se daban, pues, todos los ingredientes para el desarrollo d e 1111 llore cíente com ercio ilegal, en el que. en ocasiones, estaban implicados, desde los altos cargos de la adm inistración hasta los propios sóida dos de las guarniciones, los m ismos que. en teoría, debían luchar contra ese contrabando M Por ello, pese a la prohibición, el Iraude 110 solo se m antuvo sino que fue aum entando progresiv am ente al m enos hasta bien entrado el siglo x v i 1. El 16 de lebrero ele 1563 los vecinos de Santo D om ingo rem itieron un m em orial al líen solicitando la liberalizacion del com ercio ele cueros. A l parecer, la prohi bición de que se sacasen ele los reinos de España provocaba que se pagase a 10 11 11 reales a unidad, e incluso a menos. Ello, a su juicio, iba a provocar la ruina ele muchas islas y territorios m arginales ele la \m erica I Iispana Probablem ente, la petición respondía a hechos consum ados: pcrci la C oron a insistió en la prohibición, rs’ iteráñdola nuc'vamenre por una Real C édula del ai ele m ayo ele' iñ 1 sta negativ a, lejos ele frenar el contrabando, provocó su increm ento en los años sucesivos En com ercio ilícito que 110 solo perjudicaba las rentas reales sino que tam bién sentaba un mal precedente, ya que dichas practicas podían extenderse a otras arcas elel im perio M Lo cierto es que los corsarios pagaban mucho m ejor el genero de la tierra, fundam entalm ente los cueros vacunos, pero tam bién el azúcar, las salazones de carne, las m aderas y la cañalístula. Y ello, porque en Europa, especialm ente en I lolanda. se estaba desarrollando la industria del curtido y se necesitaba la m ateria prim a.1" A cambio, se vendían en la isla productos textiles, herram ientas, arm as, harina, v ¡no y esclavos, artículos que, com o \r. hem os dicho, por la vía legal llegaban escasam ente y a altos precios M <S\ w o í o í c conc fu s ivn ; E L A N Á L IS IS D E L A S D IS T IN T A S A L T E R N A T IV A S E C O N Ó M IC A S nos ha deparado un gran dinam ism o, bastante m ayor del que la historiografía ha ven ido tradicionalm entc sosteniendo. D esde los inicios del siglo x v i se im planto un sistem a productivo precapitalista que busco, en la m edida d e lo posible, la diversificación económ ica. Se experim en taron todos I n 15S2 consiguieron un.i licencia para llevara las A m illas 1.500 arrobas de vino l oren/u San/., ' .‘niiirrródr Opciu rcn.barrea, t.l . p. 4 í»“ S t c m /'/iif.r. lomercioyguera. | * p 2 0 ii R oberto' óissa. / l i < i o r í , i y txonómi>¡i. t.l. p 196 iiim o k i \ i . in i k \i ni 1 i'i 1 m .o n o M isu \ \ o tV’.v 510 i.V*

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3