Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I
os m i f i t a t c s m i fictas L A C O N Q U IS T A D E LA S IN D IA S la llevaron a cabo personas particulares que consiguieron del Ivcy capitulaciones, perm isos. y con venios para descub rir y colon izar las nuevas tierras q u e iban apareciendo m as alia del horizonte. D e inicio, pues, se trato d e una em presa privada. N o fue una acción del Estado españ ol, ni costeada con fon d os de la C o ro n a. I’or tan to no puede hablarse al principio d e m ilitares en la conquista d e Am érica X Eos propios conquistadores tem an sus hom bres arm a dos. las huestes, reclutados y pagados por ellos m ism os: dentro de esa perspectiva la em presa triunfaba, el evito era suyo y a la C o ro n a solo le tocaba la pequeña porción en oro c in dios, fijados en la capitulación correspondiente. El botín lo repartía el con qu istador con sus capitan es y soldados, y el grupo p o d ía desbaratarse al pacificarse la región, y la soldadesca entonces podía irse a enganchar con o tro con qu istador para una nueva aventura X Eso fue así duran te m uchas décadas. Pero cuan do se esta bilizo la colonización y surgió la am enaza d e que otras potencias eu ropeas querían ten er su parte en el festín, adem ás del peligro de los corsarios y aventureros, extranjeros tam bién, q u e atacaban las Ilotas y los puertos, la C o ro n a españ ola se vio obligada a repen sar la situación, ya que 110 eran los colonizadores qu ien es gobernaban, sino la propia m onarquía a través de la burocracia establecida local m ente x A dicion alm cn te. la situación creada por la m asiva huida d e indios y esclavos negros a las m ontañas ob ligó a las autoridades a crear grupos m ilitares perm anentes, dependientes y costeados por ellas. R ecord em os que a Enrlq tullo hubo que m andarle varias expediciones para acabar con su alzam iento, y que al final se tuvo que negociar con él en 1y3 j IX- ahí en adelante nuevos alzam ientos tuvieron q u e ser sofocados m ediante el uso d e la fuerza m ilitar, porque si 110. serían quem ados os ingenios y plantaciones d e los españoles. Para calm ar ese estado d e cosas, el gobern ador tuvo que establecer cuadrillas de om bres arm ados M Pero se trataba realm ente d e grupos arm ados 110 perm anentes, por lo que no puede hablarse de m ilitares odavía M Ya a m ediados del siglo xvi . con la am enaza de los corsarios, la ciudad de San to D om in go fu e am urallada. N o bstante, ello sirvió de poco porque en 1586. com o ya so dijo. Fraticis D rake asaltó la ciudad, que tuvo que rendirse a este corsario nglés M R ealm en te la m ilitarización de la colonia 110 em pieza sino después de las D evastaciones de 16 0 5 -16 0 6 . Sabem os que partir d e 16 2 0 San to D om in go fue m ilitarizada, con un a guarnición perm anente. N o solo para p ro te g erá la colonia d e ataques o r m ar. sino para 1 renar las incursiones de los Irancescs p o r el oeste, región que había quedado abandonada tras las Devastaciones. a isla d e la Tortuga, ocupada por franceses, fue recuperada por una acción m ilitar en 16 30 y luego en 1633. D e ahí en adelante m p ezó a surgir lo que M oya Pons denom in a una - élite m ilitar . com puesta por hom bres ven idos de otras partes de las Indias dirigida por un presidente y capitán general que tam bién era llegado d e otras partes y que la experien cia dem ostraba que su o d er era prácticam ente absoluto. La presencia de estos hom bres en San to D om in go repercutía sobre la vida local de diversas aneras. Por una parte, ellos eran la nueva fuente de riqueza para los com erciantes, pues una gran parte del d in ero que llegaba on el situado desde M éxico se convertía en salarios y era gastado p o r los soldados en la com pra de los artículos de consum o ecesarios para satisface rsu s necesidades. Ji M as adelante este m ism o autor, refiriéndose a este tenia, dice: Un losdelitos defoliosque omponen la documentación deesteperiodo resaltan losefectosde la inclusión de losmilitares en la vida españólensede la época, destacándose entre elloselsome imiento definitivo del Cabildo deSai ito Domingo yde losdemás('atildasde la Islaa los dictadosdela Real Audiencia, especialmentedesu presidenteque llevaba n sus manos no solo el poderjudicial sino también el militar, por ser el capitán general de la C o l o n i a X En efecto, el gob ern ador era quien andaba tam bién en lo m ilita r y bajo el estaba el cabo subalterno qu ien era el que directam ente dirigía el ejército. III poderío e los m ilitares Iue tan gran d e durante los siglos x v i 1 y x v m que en ausencia del gobernador, ese cabo subalterno era qu ien lo ustituía, en vez d e hacerlo un o d e los oidores de la Real A udiencia co m o antes M Ya para m ediados del siglo X V I 1 había m ás e 4 0 0 m ilitares perm anentes, am en de m ilicias locales reclutadas en caso de em ergencia M La expedición inglesa de 16SS fue echazada cuan do se le en fren taron los 7 0 0 soldados d e la fuerza m ilitar perm anente, m as los 1.3 0 0 lanceros, criollos civiles que se ofrecieron a cooperar en la d efen sa de la ciudad. Esos lanceros, com o m ilicia im provisada, se destacaron tan to en ese com bate que la C o ro n a dispuso que fueran prem iados con dinero, lo que no se logro, basta el año 16 6 1 M A m edida q u e la penetración francesa de la banda oeste de la Isla se acrecentaba, se agravaban los conflictos. I 11 16 9 0 todas las tropas en San to D om ingo fueron enviadas a d e fen d e rá Santiago, que era atacada p o r m ás d e m il franceses que la querían ocupar, para exten d er su dom inio hacia las fértiles tierras del C ib a o M A si se ve la en o rm e incidencia d e los m ilitares en la vida de la colonia. S o fuerza llegó a ser tal q u e en 16 6 1 1111 grupo d e m ilitares se sublevó contra el gobernador, porque sus salarios no se les pagaban ' 0 . Pero había que con tin u ar con la defensa d e la isla cuya porción occidental ya estaba casi perdida. Para ello la C o ro n a in ven tó una serie de m e didas. siendo la m ás im portan te la traída d e m uchos españoles de la península 5 d e las Islas C an arias para p o b lar las regiones fronterizas de las áreas ocupadas por los franceses. La otra m edida fue organizar cuadrillas de m ilitares con la (tinción perm anente Tr;ink M oya l’ons. oh cit.. p .69 ‘"ibuicni. p.70 I IM ’OKI U .i S I RAt l'l I IT IK IO P O M IM i W O 559 * *
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3