Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

integrado en la cultura. La agudización d e este fenóm eno se hizo m ás patente en el m om en to en que la econ om ía de la isla ev olucion o hacia form as m ás com plejas, lo que perm itió la integración d e un nutrido sector d e la clase priv ilegiada, adem ás d e los sectores próxim os al clero M A estos se unían deanes, chantres y los m iem bros del C ab ild o catedralicio, que aprovechando la nueva coyuntura económ ica, se hicieron con grandes propiedades de tierra tan to para ingenios azucareros com o para las ha­ cien das ganaderas. Entre los m ás reconocidos agricultores destacaba el deán D am ián d e Peralta, propietario del trapiche "L a M agdalena", ubicado en los alrededores de la ciudad d e San to D om ingo. A quellos que tenían m enos recursos se dedicaron a n egocios en la zona urbana. M uchos dirigían tabernas y otros establecim ientos o eran rentistas de esclavos. T od o cam bió de m anera radical, sobre todo a raíz de la crisis que p rod ujo en la isla la devaluación d e la m oneda M Esto afectó directam ente a las iglesias, conventos, m onasterios y dem ás instituciones eclesiásticas q u e tenían gran parte de sus bienes puestos a censo. A p artir del m om ento en que la m oneda se devaluó, m uchas d e estas instituciones vieron lim itadas sus posibilidades para subsistir, d ad o que la renta d e sus bienes no les alcanzaba para el sustento de sus m iem bros. O tra d e las contradicciones que surgieron en tre los gobiern os civil y eclesiástico itío ocasionada por cuestiones relacionadas con los bienes de difuntos. Según denuncias form uladas por algunos de los m iem bros de la A ud ien cia d e San to D om ingo, los clérigos se apropiaban de los bienes d e los d i­ funtos. sob re todo los d e aquellos que no tenían fam iliares en la isla. G ra n parte d e los vecin os eran m ilitares y solteros que no tenían fam ilia. A l no h aber qu ien los heredara, cedían sus bienes a las llam adas -m anos m uertas». En el m om en to q u e en ferm a­ ban. ten ían en su cabecera a clérigos y frailes que casi p o r fuerza les hacían firm ar testam entos com peliéndolos a que dejaran sus bienes en sus m onasterios. Producto de esta práctica, se decía que - las villas y lugares d e esta isla se van con sum ien do y los bienes e los difu ntos in corporan do a los m onasterios-.'6 En 1563 el tesorero A lo n so d e la Peña tenía m ás de diez mil pesos en m oneda cuartos en concepto de bien es de difuntos. Estas propiedades, al no ten er herederos, pasaron directam ente al fisco, que las m biaba por azúcar y cueros para enviarlos al m onarca Felipe 11'~ M "■Esta carta está firmada por el licenciado A lonso Zuazo y el doctor Infante. Santo Dom ingo. 2 0 de febrero de 1532. A G I. Santo Dom ingo 49. ram o 11. doc. 14, fol. 8-8vto. “ A l respecto, ver la carta enviada a Su M ajestad por los oficiales reales de Santo Dom ingo, firm ada por Alvaro Caballero y Lope d e Bardeci. Santo Dom ingo. 10 de octubre de 1563. A G I. Santo Dom ingo 71, lib. 11. doc. 214. 11 ISTORIA GENERAL DEL PUEBLO DOM INICANO 3 7 9

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