Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

pacificación total d e la colonia, sino todo lo contrario. El acuerdo 110 fue bien asim ilado ni aceptado p o r los dem ás grupos rebeldes de las lom as del Baoruco. por lo que, en respuesta a lo que entendieron com o una claudicación, m uchos intensificaron sus ataques a propiedades españolas, Evidentem ente, estos grupos no tenían la capacidad de acción ni la inteligencia de Enriquillo, por lo que pudieron ser com batidos con eficiencia por las cuadrillas perseguidoras M La rendición d e E n riquillo puso fin a 11110 de los conflictos bélicos m ás com plejos de la historia colonial. D urante m as de una década la estrategia m ilitar de los organism os oficiales había sido puesta a prueba por los rebeldes indígenas, con muy m alos resultados para las fuerzas del poder colonial. La destreza con que se mov ían los guerrilleros im plicaba gran coordinación y una alta dosis de disciplina, lo que les perm itía sorprender a los mandos castrenses de los conquistadores 1.a característica principal de este tipo de guerra, desconocida hasta entonces por los colonizadores, consistía en la rapidez d e los ataques y el escaso núm ero de insurrectos que com ponían los contingentes. Este tipo de lucha fue asim ilado por el conjunto de la población rebelde d e la isla, tanto p o r los negros esclavos com o por los grupos indígenas que se m antuvieron alzados durante largas décadas M Inicialm entc la preocupación de los colonizadores era la obtención de riquezas.) 110 previeron que el m ism o sistem a convertía la sociedad insularen una zona d e conflicto I nerón las rebeliones indígenas las que alertaron del peligro que supon ía para la isla la falta d e 1111 ejército organizado. La experien cia de la guerra d el Baoruco obligo a reform ular la táctica de los m andos m ilitares cam biando el ejército tradicional por capitanías m ixtas compuestas p o r indios, negros y blancos M >¿2 o s c im a rrv r tcs fa s fu c fja s 3 c f i€ c ra c í¿ n *■* í- D U R A N T E LA D É C A D A D E L O S A Ñ O S T R E IN T A del siglo x v i, fecha en que se firm ó el tratado d e paz entre Enriquillo y el en viad o d e la C o ro n a, las rebeliones de esclavos n egros tuvieron poca repercusión en la sociedad. Parece que las autoridades locales estaban preocupadas por den u n ciar y perseguir las acciones del cacique del Baoruco. lo que explicaría las escasas inform aciones sobre rebeliones de negros d u ran te este decenio. Por o tro lado, a pesar del gran núm ero de esclav os afri can os alzados en la m anigua. 110 h ubo m ovim ientos organizados p o r la falta de lideres que encabezaran revueltas im portantes 58 Entre las escasas noticias que aparecen sobre los alzam ientos, destacan las acciones de un esclavo del ingenio del A lm iran te que m ató de un palo en la cabeza a uno de sus m ayordom os. A l parecer, el responsable del delito huyó a los m ontes sin que las au to ­ ridades m ostraran interés en perseguirlo. En esta ocasión se pidió prudencia en el castigo, pues tem ían que ello pudiera alterar m ás al resto d e esclavos. A parte de este episodio, so n m uy pocas las noticias que dan cuenta de la actitud belicosa de los negros Xi D uran te la década d e 154 0 el licenciado A lon so López de C errato, presidente de la Real A udiencia, creyó pertinente vigilar más vio cerca a los negros huidos a las m ontañas. Tod avía 110 se habla d e rebeldes, sino d e negros alzados. Estas capitan ías eran una reproducción d e las fam osas cuadrillas creadas p o r el arzobispo Fucnleal a inicios de 1530 . que tenían com o principal objetivo perseguir a los indígenas1" X El recrudecim iento de las luchas q u e libraban en la colonia con tra los esclavos fugitivos suponía la erogación de altas sum as de d in ero por parte de la adm inistración central. Según referían las autoridades de San to D om ingo, en las cuadrillas se gastaban anualm ente hasta 6 .0 0 0 pesos de oro. din ero que 110 se conseguía a m enos que se gravara con im ­ puestos. com o de h ech o so hizo, a los azúcares, harinas, pan, vinos y sal. en tre o tro s productos1’1 K El im pacto q u e tuvieron las rebeliones d e los cim arrones n egros en la econ om ía isleña fue m ayor que el costo total de la guerra con tra el cacique del Baoruco. A los recursos in vertidos para la pacificación de la colonia había que añ adir el costo social y la inseguridad que las rebeliones producían en la población. En una carta enviada a Su M ajestad, el licenciado C e rrato decía, en tre otras cosas, q u e era tanta la cantidad de negros alzados: que los vecinosde La Vega ni de Puerto Plata ni Santiago osan salir desús casaspara visitar sushaciendassino en cuadrillas y que los mineros sejuman para dormir de ocho en ocho y sus lanzasen las manos por temor de los dichos negros 1'1 M A la destrucción d e ingenios se sum aba la persecución de los cim arrones, que incluía el m antenim iento d e los grupos arm ados destinados a su captura, com puestos fundam entalm ente p o r blancos y negros, m uchos de los cuales estaban al servicio d el C ab ild o d e San to D om ingo, y los llam aban -negros pacíficos Para poner un ejem plo, se calcula que en [$46. solo en San luán de la M aguana. las pérdidas de la industria azucarera p o r los ataques d e estas cim arronadas superaron los 5 0 .0 0 0 pesos d e oro. En aquel añ o esa v illa fue qu em ada y saqueada p o r los rebeldes negros en d o s ocasiones. Los ataques fueron dirigid os principalm ente a d o s d e los ingenios m ás im portantes d e dicha villa4" M Sobre este suceso habría q u e hacer ciertas precisiones. E11 p rim er lugar, destaca la m anera ' Real Cédula enviada al licenciado C errato felicitándolo por haber creado capitanías para perseguir negros M adrid. 18 de diciem bre de IS 4 ” A G I Sam o D om ingo 868. lih 2. fol 278vto.-279vto. "Fray C ipriano de Utrera. HistoriamilitarJe Santo Domingo, 1.1. C iudad Ihijillo. pp ? 9 <> ?97 "R eal Cédula enviada al licenciado A lonso López de Cerrato. gobernador \ juez de residencia de la Española. AG. I Santo D om ingo 868. lib 2 fol. 246 247 " A utos del fiscal de Santo D om ingo con Valían de I orne, vecino d e aquella ciudad, sobro las cuentas de la Averia que tuvo a su cargo para los gastos d e la guerra contra n egros e indios. La m ism a abarca los añ os d esd e IS46 a IS 4 ^ U j I Justicia ?$. pieza 1111111 1 IIISTO KI \ i i l \ l RAI DI I IT'4 19.0 DO M IN UiW O *92 -•’/*?

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3