Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

com p lejo azucarero. En algunos casos quienes n o poseían recursos suficientes para avalar sus préstam os buscaban a fiadores solventes que les sin ieran com o garan tes.’ A h o ra bien, la principal fianza que tenían los acreedores andaluces estaba d ad a por la ley de la o ferta y la dem anda, reforzada por el intercam bio desigual que beneficiaba a la econ om ía m ás desarrollada. Su efecto era aun m ayor si se aplicaba en una sociedad m arcada por un atraso evidente en las relaciones de producción com o era la socie dad dom in ican a X La C o ro n a, aunque en todo m om ento apo yó las acciones de los sevillanos, en cierta m edida no d u d ó en p roteger la naciente industria azucarera. U na m uestra d e ello se hizo eviden te cuan do p ro h ibió que se ejecutaran los in gen ios o sus bien es por las deudas con traíd as por sus dueños. Igualm ente el Estado se prestó co m o avalista de los productores que no pagaban a tiem po a sus acreedores. Por o tro lado, y para resarcir los posibles riesgos que causaban las deudas, se concedieron ayudas a los productores locales m edian te exenciones fiscales y licencias para im portar esclavos M La incapacidad d e los señ o­ res de ingenios para hacer frente a las deudas contraídas con los banqueros andaluces, unida a su falta de liquidez, los o b lig ó a firm ar cartas de pagos con unos intereses m uy p o r encim a cié lo habitual. Esto hizo que se m antuvieran endeudados d e form a perm an en te y, p o r lo tanto, que depen dieran de los capitales fin ancieros radicados en Sevilla. Entre los grupos de p o d er d e m ayor influencia, adem ás de los sevillanos, d ebem os destacar a los genoveses y alem anes4 JK Lo que no advirtieron los peninsulares fue q u e la circulación d e m ercancías hacia el N uevo M undo, y particularm ente con d estin o a San to D om ingo, no iba a perm a­ necer p o r m ucho tiem po bajo un régim en m onopólico. ni m ucho m enos que la sacarocracia dom in ican a perm anecería de m anera pasiva depen d iend o de esos capitales. D icha política produjo un efecto totalm ente con trario al esperado, pues coh esion o a la clase em presarial local en torn o a un proyecto cuyo principal ob jetivo era librarse de las ataduras im puestas por los andaluces. P or o tro lado, el com ercio regional registró su m ayor desarrollo gracias al im pulso de las exportaciones, tan to d e los productos criollos com o de las m ercaderías q u e llegaban desde la Península y las que introducían de con trab an do holandeses, portugueses, ingleses y franceses M Estos n egocios agudizaron aún m as las contradicciones con los m ercaderes sevillanos. Los peninsulares llegaron a pedir que las m ercaderías flet adas a San to D om in go no pudieran venderse en otros lugares A legaban, en tre otras razones, que los géneros que entraban en la Española solo pagaban el 75% p o r con cepto del alm ojarifazgo, lo que suponía una reducción del so".' del valor de d ich o im puesto. A este hecho habría que agregar la intensificación del com ercio ilegal, una de las actividades m ás lucrativas del m om ento, sobre to d o por la gran cantidad de navios que com en zaron a con tratar con la colonia. El contrabando se hizo fuerte en la costa n orte debido a la presencia cada vez m ás acentuada de com erciantes franceses. los cuales, d e m anera abierta, recibían el apoyo de las autoridades y de la población de aquella zon a’ M A partir de is ?o se libraron las confrontaciones m as duras en tre los m ercaderes sevillanos y productores d e la Española. Esto fue debido a que los d o m in i­ canos burlaban el control de los m ercados vendiendo sus granjerias luera de los controles im puestos desde C astilla, un derecho que al parecer era exclusivo d e los peninsulares. A raíz de este h ech o los andaluces aum entaron aun m ás el precio de sus m erca derías, razón p o r la cual los m iem bros del C ab ild o de San to D om in go decidieron gravar con fuertes tasas im positivas los pro­ ductos que entraban a la isla, d e m anera particular el aceite, vino, calzados, ropas y harina. D e estos géneros el que su frió m ayor carga i m positiva fue la harina, p o r ser el artículo d e m ás dem anda. I’o r cada arroba que entraba por aquel puerto los m ercaderes h éticos fueron obligados a pagar un castellano d e oro. Para aplicar dicho canon el go b iern o m unicipal con tó con el respaldo de la R eal A udiencia, apoyo que naturalm ente se debió a que un num ero considerable de oid o res representaban o form aban parte del en tram ado azucarero X Las denuncias hechas por las autoridades de San to D om ingo sobre los altos precios de las merca derías que llegaban desde Sevilla es algo que requiere cierta explicación. N o hay duda de q u e realm ente los precios eran exorbi taittes; sin em bargo, esto 110 solo se debía a las leyes del m ercado, sino a la cantidad de interm ediarios que había d esd e que el producto era desem barcado en el puerto hasta que llegaba a los consum idores. Para paliar esta situación, el licenciado Valdivia, uno d e los visitadores que tuvo San to Dom ingo, prohibió esta práctica alegando que. en esta ciudad hay una m anera d e contra tar m uy dañosa: que m uchos com pran azúcar fiada d e personas que no tienen ingenios de azú car y venido el tiem po d e la paga com o no la tien en súm ase inform ación del v alo ren que anda que siem pre suele s e r a m ás su b id o precio del que valía al tiem po que se com pro y hace obligación pagarlo a din ero y en volvien do a b ajar se vuelve a hacer com pra y venta d e azúcar y así se va m ultiplicando la deuda en un tiem po a o tro y parécem e que sería bien vuestra m ajestad m andase que ninguno com prase azúcar sino el que la hubiera d e cargar y q u e otros n o la puedan com p rar sin o cié personas que ten gan in gen ios y con esto n o habrá regatones y se quitara una ocasión que es m uy principal para subirse el azúcar--" X Pero los esfuerzos realizados d uran te d eca­ das para liberalizar el com ercio antillan o resultaron infructuosos. I I rígido control ejercido por la m etrópoli sobre la navegación 'Genaro Rodrigue/ Morel. I lu-early sugar iiidustry in Ilispaniola •. I n Sruart IVSclnvartz. tropical Babylons. Sitiarandt/tcXIakingoftheAtlantic World. 1450 ¡6So. Nortli Carolina Press. 2OO4, pp.89-90. ■•Enrique O n e. Las PerlasdelCaribe: \ una Cádiz de Cttbagua Caracas. 1977. pp.?i 8 -?J 9 'Sobre la crisis del comercio antillano en el siglo xvi. vera Genaro Rodríguez Morel. -Contradicciones \ alternativas del comercio azucarero antillano durante el siglo XVI Acias delSeminario Internacional I listona do Adúcar, rotasemercados. Madeira. 2 0 0 2 . p p .i}$ -i? 8 . '■Carta del licenciado Valdivia a Su Majestad. Santo Dom ingo. 11 de abril de 1S 7 1 Vrchivo General de Indias (A G I). Santo D om ingo 7 9 . ram o 1 doc 9 HISTO RIA tfCNI RAI. DI I PUEBLO DOM INICANO * • > 4 O 4

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