Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

lim itaba las posibilidades para que entraran barcos con un tonelaje superior a las 4 0 0 toneladas Por esta razón, las em barcaciones de m ayor calado tenían que cargar y descargar en alta mar. lo que, adem as de encarecer el flete, aum entaba el peligro de ataques de los corsarios que acechaban la navegación 'M A dicionalm ente, los colonos buscaban deshacerse del control adm inistrativo que im ponía la C oron a. Sabían que la actividad com ercial era mas lucrativa p o r los otros puertos. Entre las \en tajas que proporcionaban aquellos lugares estaba el hecho d e que las m ercaderías 110 eran gravadas con los im puestos que se pagaban en Santo D om ingo. Por otro lado, el contrabando se iba convirtiendo en la principal actividad com ercial, sobre todo en la zona norte, cuyos puertos ofrecían m ejores condiciones para la nav egación X Resulta significativ o que los m ercaderes locales decidieran desviar la navegación hacia lugares m enos seguros para sus barcos, pues el d e Santo D om ingo era el puerto que reunía m as garantías debido a que las principales fortificaciones estaban en esta ciudad” M Precisam ente iba ganando cuerpo la porción del com ercio que se hacía con los corsarios V piratas que visitaban la zona occidental. Este tipo d e com ercio resultó igualm ente ventajoso tanto para la población com o para los capitales locales por los precios que pagaban por las m ercaderías y la flexibilidad del m ercado M El descontrol d e la adm inistración colonial afecto directam ente a las recaudaciones fiscales, tanto por los fraudes que se com etían com o por la laxitud en el cobro do los impuestos, en especial el del alm ojarifazgo. Por ello la C oron a decidió trasladar hacia el puerto de La I labana el punto de reunión de las em barcaciones que regresaban al viejo continente, quedando desplazada d eeste lugar la capital prim ada de Am erica” X Una d e las soluciones que consideraron las autoridades d e la colonia para ev itar dicho desplazam iento fue hacer obras en el río. cusan chandolo m as para que los barcos efe m ayor tonelaje pudieran faenar sin tener que salir de aquel desem barcadero. En este sentido, el licenciado A lon so López de C errato. presidente de la Real A udiencia de Santo D om ingo, d ijo que se había hecho: un muelleque ha uchosañosestaba mandadohacer, ¡¡uc liasidocosa muyprovechosa yhonrosa; lo unoporque laplayase ha ensanchadomucho y lo otroporqueelrío seha estrechado acanalado 1 le manera que dicen los marineros que no habrá eldiezmo de la broma que suele, y lo otroque el muelle tieneSoopies de largoal cualse puede llegar y legan a descargarnaosde200 tonelessin barco ni batel y algunossinplancha ypueden descargarjumas 20 y.to naos, queescosa muyprovechosa. No puedesurgir ni ntrarnao ni batelque no le echea fondo en un credo, por manera que todosdicen que ha sidocosa muy provechosa-1 X O tro inconveniente que tenía el m uelle era que en determ inadas épocas del añ o los barcos cargados tardaban m eses en salir a causa de las fuertes corrientes que zotaban ese fondeadero. C u an d o llegaban las grandes torm entas, las corrientes m arinas lo llenaban d e arena, lo que im pedía la ntrada de flotas. Testigos d e la época decían que pocos eran los barcos que salían sin que se les rom pieran el m ástil o las velas. Al respecto veam os lo que dice el doctor G regorio G onzález de C uenca cuando se refería a la dificultad de la navegación. Decía el residente: 1.ajíota de esteaño la tuvimosaquídespachadaen primero de mayo ypor tiemposcontrariosnopudo salir delpuerto hasta los veinte y consercatorce ejunio nohapodidodoblar laSaona y están yalasnaosgastandoelbastimento ymuy trabajadaspor lafuerza quehacenpordoblaraquellaislay la últimaresolución ue noshanescrito esquepiensan irsea l.a I labana. :\ luchosmaestres y pilotossondelparecerqueconvendría que todaslasjTotasdeesta islase fuesen desdeelpuerto e La I labanaque es muy breve viaje y sin tenerpuntas que doblarcon laSaona quesuelen detenerse allí las naos veinte, treinta y citamita diosc ir sin bastimentos salir en malos tiempos y yendo a l.a I labana irían en conserva de lasfinas del l’crú y Nueva España y nose perderían las naos cono los demás añosse pierden uchas V Al. mande ver. quedeeslo yo nose másdelo que me infirman y ven losdañosqueaquellaSaona hace'1 X La política aperturista diseñada piu­ a C oron a fue aprovechada por los com erciantes d e Santo D om ingo para pedir que. al igual que se había hecho con G alicia, se h i­ iera tam bién con el condado d e I-laudes. Esta solicitud ni siquiera tuv o respuesta. I labria que señalar que desde la prim era m itad el siglo x v i los flam encos ya arribaban a las costas dom inicanas para ven der sus productos y llevarse los géneros locales. Estos xtranjeros utilizaban m ecanism os disuasorios cu los que tam bién participaban la burocracia oficial y los hom bres d e negocios de a colonia, c incluso hasta las autoridades eclesiásticas.44 Junto a los flam encos tam bién encontram os 1111 núm ero considerable de ortugueses negociando de m anera ilegal. Una de las tácticas em pleadas p o r los lusitanos consistía en salir con destino a las islas anarias desviando su ruta para San to D om ingo y dem ás islas antillanas M La negativa d e los hom bres de negocios radicados en Sevilla a flexibilizar el com ercio atlántico se topó con la decisión do los em presarios locales d e fortalecer el com ercio d e la región. La reacción d e los andaluces fue la m ism a que en épocas anteriores. En 15 8 0 volv ieron a reducir la navegación y el tráfico d e m er­ cancías con destino a la colonia y d e nuevo hubo tina respuesta d e parte d e los productores locales, quienes volvieron a pedir que se “ \ o creem os que las autoridades de Sanio P o n í ¡ligo tuvieran m ucho interés en extrem ar las m edidas de seguridad de la ciudad con fortificaciones para su defensa. L's mui probable que no tuvieran los recursos necesarios Sobre la defensa de Sam o I lomingo. ver en Paul I I loifm an TheSpaniih Cmrni anJ ihedéjenseoflhe CeriHvan: K,\; K.V PuveJcnf. ViUniminidlisin. and Itiiya/Piir-innuiy. liatón Rouge fondón, 19 8 0 . ppSl si fu una carta enviada a Sam o Po m in gop orel gobernadorde Puerto Rico. I ranciscode O vando, refería la im portancia del puerro de La I Irbaña com o pum o de reunión de las flotas. -San Juan efe Puerto Rico. 26 d e noviem bre de 1576. A G I. Santo D om ingo 1s v fol 266 . Véase, ademas, a Erank M oya Pons. IIisleñaielCaribe. Santo Dom ingo. 2 0 0 8 . p.6: “ C arta enviada a Su Majestad por el presidente de la Real Audiencia d e Santo Dom ingo. Santo Dom ingo. 22 de diciem bre de IS 4 -I En Genaro Rodríguez M orel. Carias ilet,i RealAudiencia. pp 4 | 4 1 “ C arta enviada a Su Majestad po r el presidente de la Real Audiencia de Santo D om ingo en la que denuncia el estado d e la isla l:.stá fechada en Santo D om ingo el día 14 de junio efe 1578 A G I Santo D om ingo Si. ram o I. doe. 20. “ Al parecer, hacia la década de los años treinta los flam encos estaban llevando azucares de Santo D om ingo a los m ercados de brujas y Ainbcrcs. Asi lo reflejan algunos datos ofrecidos por lohn Uveracrt en su trabajo I os m ercados de azúcarde I laudes (brujas y A m bcres) y su papel distribuidoren los siglos .w -x v l (14 80 -IS80) . I listaría Je .Keúear. Rolase Mercados. I imelial. 2002. Tam bién podem os ver en Genaro Rodríguez M orel. Carias Jel c JibiUe. p.184. IIISIO III V iil VI RAL l>l I IT I IlLOflO.M IM C.VXO t-.'s- 4 0 7

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