Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I
renovaran las licencias de los com erciantes d e G alicia y Canarias. En esta ocasión las autoridades locales n o m ostraron ninguna receptividad ante la solicitud. Los hacendados isleños acusaron directam ente a los m ercaderes sevillanos d e ser los responsables de aquella crisis. A l respecto decían que: alparecerque son los mercaderes de Sevilla los que tienen la culpa de escestado del comercio ya que estos no quieren quevengan naosa la islapara controlarelloselcomercio. Quepara remedio de estobastacon dar licenciaa losde Galicia yAsturias y \ ’ízcayapara que estos viniesen aquíJuera dejTota y sin pasarpor Sevilla, listose hacíapero estoscomerciantesde Sevilla mandaron que no viniesen naviosa la tslajiteradefina si nojucra quince diosdespitádepasada lajTota ydespués mandaron queno vinieran niconjíota nisin ella-" M La libertad de los m ercaderes criollos para m overse en la zona fue denunciada ante los oficiales de la C asa d e la C ontratación de Sevilla. Sin em bargo, los argum entos utilizados fueron más técnicos que legales, pues acusaban a los m aestres y capitanes d e navios am ericanos de no estar cualificados para navegar.-" Estaba claro que desde m ediados del siglo x v i los criollos d e Santo D om ingo habían afianzado su dom inio sobre el com ercio antillano M Los obstáculos que hallaban los andaluces para im poner sus criterios los obligaron a buscar nuevas estrategias. Eran conscientes de que la ciudad d e Santo D om ingo se m antenía abastecida d e todos los géneros de m ercaderías, incluso a m ejores precios que los que ellos ofrecían. Esta fu e una d e las razones por la que decidieron atacar uno d e los centros neurálgicos de la econom ía colonial: su sistem a m onetario.;li Presionaron a la C o ro n a pidiéndole que devaluara la m oneda que en ese m om ento circulaba en Santo Dom ingo. A unque en realidad se trató de una m edida generalizada para las principales islas del C aribe. Santo D om ingo sufrió una devaluación d e 22.7",.. La m edida fue aprovechada por algunos sectores especuladores de C astilla para acosar el sistem a financiero antillano M La dev aluación d e la m oneda sum ió a la econom ía de la colonia en una profunda crisis, pues los vecinos dependían en lo fiindam en tal d e los precios do sus productos/'’ Peor aún fue la m odificación ulterior que sufrió la form a del intercam bio. A partir de entonces se com enzó a utilizar el vellón com o m oneda oficial, presum iblem ente debido a la falta d e plata X La escasez de buena moneda para los negocios alejo a los com erciantes extranjeros, que no estaban dispuestos a vender sus m ercaderías por el escaso valor que recibían. En cierta m edida y fruto de esta situación, la em presa azucarera, principal sosten d e la econom ía, sufrió 1111 Inerte desajuste debido a la subida del precio de la m ano d e obra esclava. Igualm ente obligó a los productores locales a cam biar sus granjerias por m anufacturas con una clara desventaja M N o hay razón para creer que la devaluación d e la m oneda fuera el único m otivo para que la econom ía de la Española entrara en rccesion I lubo otros factores igualm ente im portantes que. conjugados con los m onetarios incidieron en lo que mas tarde provocaría la quiebra del sistem a d e plantación. Lo prim ero fue el surgim iento d e otros polos eco nom icos alternativos al de Santo D o m in ga Ejem plo d e ello fue la pujanza del azúcar en M otril. G ranada, así com o tam bién la de Brasil y N ueva España S i Las contradicciones que generaba el sistem a produjo una crisis estructural que se lúe agudizando en la m edida en que ni las autoridades de la colonia ni los sectores productivos locales fueron capaces de darle una respuesta coherente. Los ataques que recibió la econom ía por parte de los especuladores afectaron tanto al com ercio com o a su sistem a m onetario e. incluso, cu el aspecto político, a través de la persecución, destitución y traslado de los funcionarios locales X A hora bien, la reduc ción en el cam bio do la m oneda evidentem ente influyó, pues produjo un desajuste en el capital circulante. A raíz de este hecho los principales hom bres de negocios incautaron la buena m oneda o la sacaron de la isla para forzar a los productores a cam biar sus granjerias por las m ercaderías que llevaban los sevillanos. Esto provoco 1111 intercam bio m ás desfavorable que d ejó grandes ben efi cios a los dueños de em barcaciones Los colonos se vieron abocados a buscar alternativas para d ar salida a sus productos. La actividad m ás rentable sería el contrabando, que ya se desarrollaba en el norte y en el que participaba toda la población incluyendo a las auto ridades. tanto civiles com o eclesiásticas. Según decían, era la única m anera d e m antener la isla abastecida de todo lo necesario para la subsistencia M fa p v f it ic a c v tn c tc ia f A P A R T IR D E 1 5 7 0 L A C O R O N A , 011 co o rd in ació n con los m iem b ro s do la R eal A u d ien cia, d iseñ ó un a nueva p o lítica d e rep ob lació n . A p a re n te m e n te resp o n d ía a la n ecesicad d e reu b icar las p o b lacio n es d e algu n o s lu gares que h abían q u ed ad o ab an d o n ad o s d u ra n te el pro ceso expan sivo . S in em bargo, a la lu/ d e los h ech os se tratab a de una o p eració n 1 Memorial hecho porel vi.similor Rodrigo de Ribero en el que describe l.i situación de la isla. Santo Domingo. 29 de diciem brede 1580. A G I. Santo Domingo 70. ramo 1. doc 10. I 11 torno a esta situación, los oficiales de la C asa de la Contratación de Sev illa recibieron una Real Cédula en la que les advertían que los maestres y pilotos que estaban en la I spañola 110 eran graduados ni habían sido exam inados para desem peñar tales oficies. La m ism a hacia referencia a los maestres que tenían los señores de ingenios Francisco C eba líos v Bartolom é de M oncstcrin. ambos vecinos de Puerto Plata y dueños Je ingenios. La Real Cédula fue dada en M adrid el 26 de m arzo de i> 4 S A G I. Indiferente G eneral 1964. lib. \. lól. i6-i6vto. :'l I ataque al sistem a m onetario no fue un hecho exclusivo de Santo D om ingo sino que igualm ente se hizo en las dem as islas, especialm ente Cuba. Al respecto, ver Alejandro de la Fuente García. /hinutaandtlwAtlanticiti tlu'SixteenthCciuttry, Chapell I lili. 2008. pp.47 so : 'Al respecto podem os ver la cartaenviada a Su Majestad porel C onsejo Justicia v Regim iente de la ciudad de Santo Dom ingo Santo Domingo. 2 0 de julio de isi8. Ln Genaro Rodrigue/ Morel. Carlas del Cabildo de Santo Domingoen elsigloxvt. pp 14S 146. HISTO RIA til M RAI W I IT I M O HO M IXIt W O 4 0 8
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