Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I
aquellos que estuvieran involucrados en el contrabando, ya Fuera de m anera directa o in directa.* Igualm ente quería com probar si efectivam en te, com o le habían notificado, en la zon a operaba tina arm ada holandesa incitando a todos lo s vecinos d e la banda del n orte a la desobediencia civil ofrecién doles defen d er con todo su poder, así p o r tierra com o p o r mar. jurándole los dichos vecinos vasallaje V- R efiere O so rio que al llegar a esos lugares halló la resistencia de los vecinos y com probó la presencia de corsarios holandeses que los anim aban a insurreccionarse. Si los extran jero s se dispon ían a prestar algún tipo d e ayuda a los vecinos, era una m uestra del arraigo que tenían en tre ellos. A dem ás de los holandeses, es d e su po n er que tam bién ofrecieron su soporte estratégico los franceses, portugueses e ingleses. Seguía relatando el gob ern ad or q u e cuan do llegó a dichos pueblos los en contró hacien do casas, labranzas [...] y rescatan do a to d a furia a m ás de treinta navios d e enem igos que a la sazón tem an en sus puertos en los cuales habían tratado de f o r t i f i c a r s e X Finalm ente, después de com pro b ar la realidad. O so rio regresó a San to D o m in go con la ¡d ea d e q u e las despoblaciones no podían d e ja r d e ejecutarse. Fl g o b ern a d o r estab a doblem en te o b ligado a ello: p o r lo que había visto en su visita, y p o r las presiones q u e recibía por parte de los m iem bros del grem io de m ercaderes d e S e v illa * O so rio se hallaba ante una disyuntiva: m ientras era acicateado para realizar las D evastaciones, p o r otro lado sectores influyentes de San to D om in go se opon ían a tales m edidas. La m ayor dificultad le vin o dada, sin em bargo, cuando se p rodujo la m uerte del arzobispo A gustín D ávila y Padilla.* Ll d ign atario era. jun to con el gobernador, la persona encargada de realizar dichas reducciones. L.as ideas contrarias a las despoblaciones que ten ía el prelado eran sim ilares a las que habían m anifestado los m iem bros del C ab ild o d e la ciudad y algunos oidores d e la R eal A udiencia.' " M A pesar d e que rodas las cartas e inform es q u e durante décadas fueron enviados a la Península eran con trarios a las despoblaciones, la C o ro n a o p to por darles créd ito a los m em oriales redactados v llevados personalm ente por B altasar López d e C astro, que según se dijo era un criollo de dudosa reputación.'" Este fu e el único funcionario q u e prom ovió c influyó para q u e se m aterializaran las Devastaciones. Estas fueron iniciadas en m arzo de 16 0 $ p o r decisión del gob ern ador A n to n io O sorio. con el apoyo de López de Castro, posiblem ente el m as obcecado de los funcionarios d e la Real A udiencia'’2 X as a c io n e s v. LA R E D U C C IÓ N D E L O S P U E B L O S d e la banda n o rte n o iba a resultar tan sen cilla. Ll go b ern ad o r era con scien te de q u e las D evastacion es no eran la solución y q u e n o acabarían con los m ales q u e causaban los rescates 11 la hacien da real. Para justificarlas, no dud ó en d esau to rizar y d eslcgitim ar a los m orad ores argum en tan d o que qu ien es vivían en esos lugares eran vagabun dos y solteros q u e se d edicaban a h u rtar los hatos para traficar con los enem igos. D ecía q u e había que d estruir esos parajes d eb id o a que estaban in festados por truhanes en em igos d e la C o ro n a"’ X D uran te los añ o s de 16O S y 16 0 6 se llevaron a cab o las d espo b lacio n es anu n ciadas d esd e finales d e la decada d e los seten ta d el siglo XVI: prim ero se h icieron en los pueblos d e la costa occiden tal, d o n d e se encontraban las poblacion es d e M on te C risti. Puerro Plata, la Y aguana y Rayaja. Posteriorm en te se com p letaría con la segunda, q u e incluía N eib a. A ztia y San Juan de la M aguana. T od as estas poblaciones se recon cen traron en los alrededo res d e San to D o m in go ffl Es m uy extrañ o q u e en la C éd u la en viad a tan to al gob ern ador O so rio com o al arzo b isp o d e San to D om in go d an d o luz verd e para que se ad optara la m edid a so lo estu vieran in cluidos los poblados de P u erto Plata, la Yaguana y Bayajá, sin que en ningún m om en to se m encionara M on te C risti.'1’ N o creem os, com o afirm an algunos autores,'" q u e fuera d ebid o a que 110 ten ía la im portan cia d e las dem ás, pues era uno d e los lugares más activos en cu an to a com ercio clan d estin o se refiere. En ten dem os q u e m ás b ien pud o ser d eb id o a la influencia política '"A pesar de que a los vecinos de la parte norte se les dio un perdón general, n o se acogieron a este \ siguieron desafiando a las autoridades oficiales, sin im portarles que fueran excomulgados. ''M em orial cn\ iado por el gobernador A ntonio COsorio a St i Majestad en la que refiere los antecedentes de las prim eras despoblaciones. Santo Dom ingo. 10 de octubre de 1608. A tJI. Santo Dom ingo ramo i ''‘Recordem os que el gobernador puso su cargo a disposición del m onarca en octubre de KSoj. poco tiem po después de llegar al gobierno de l.i I spañola Al respecto, ver a juana G il Berm ejo, idÍi/wrto/ií imo/ik/imó/ífífiírrViii. itito-nfro. Sevilla. 198 }. p.n. ‘"Ll ar/obispo \gustm Dávila v Ladilla falleció en Santo D om ingo el 2 6 de junio del año 16 04 Lm ilio Rodríguez Dcm orizi. R c I ocúmus históricas, til. p lis "Sobre el papel desem peñado por el arzobispo en todo aquel proceso, ver en luán lose l’once Social and l’olitical Su n ¡val At thc I dge ol I mpire: Spanisli I ocal I lites ¡11 I lispaniola. 1580 1697 lesis Doctoral. Uim orsitv o f IV'iinsylvania. 20 11.p p .4 4 46. Baltasar López d e Castro ocupaba el cargo de escribano d e la Real \udicncia y posiblemente, com o prem io a los serv icios prestados, le lucieron Receptor de Penas de taim ara. Al respecto, ver la Real C édula enviada al dicho Raltasar López de C astro donde se le otorgaba el nom bram iento de su nuevo cargo D icha Real C édula esta fechada en Valladolid el 14 de septiem bre de 1605. A C I. Santo D om ingo $2. Sóbrelas Devastaciones ve ra luana G il Bermejo. Lalispañtila.op, d i I gualm ente a I rank Peña IVrez. CienaitofdémiseriaenSanto l)emiugi\ itnv 1700, Sanio I tomingo. 1985. \l respecto, ver la carta enviada a Su Majestad po r el gobernador O sorio Lsta techada en Santo D om ingo el 24 de enero de 1605 A t ¡ I Santo Idomingo S2. ram o ? " ‘Ver Real Cédula enviada al gobernador O sorio y al arzobispo de Santo Domingo. Lsta lechada el 6 de agosto de k»oj. lonqum Marino Inchaustcgui. Realeocédulas y correfpondauiasdegobernadoresde Sanio Domingo: La nyenriadelcardenalCisneros. t.l 11. Madrid. 1958. pp.788 790 "‘ M anuel A rturo Peña Batllo. Ilisloria Jel<icuestiónjnmlcnca Jomiiucohaitiitm. Santo Domingo. 1988. p 14 III SI ORI A V.1 NI RAI n i I r i I M O DOM INICANO 4 1 6
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