Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

a San Nicolás, de fuerte sabor plateresco, y un conjunto de casas de estilo gótico -isabelino. A partir de la década del veinte (1520) se inicia la construcción de la C atedral, quedando la ciudad claram ente estructurada con su fachada al río O zam a donde se inician sus murallas con dos puertas (San Diego y de la Atarazana) con su cam ino de ronda M Las obras de in ­ fraestructura urbana asum en su rol com plem entario iniciándose con un sistem a de drenaje pluvial con sus alcantarillas-tú­ neles ubicadas en lugares estratégicos. Asim ism o el agua de uso público, cuyo sistem a estaba organizado en las tres vertientes tradicionales: un acueducto trazado desde San Francisco donde se instaló una noria que canalizaba el preciado líquido por tuberías hasta la Plaza Mayor, que fueron descubiertas por el ingeniero Ram ón Báez López-Penha hacia 1980 y que llegaban hasta una fuente pública. Aprovechando un m anantial (de la ribera occidental) do agua pura y cristalina, se construyó una cisterna para servir las naves que atracaban en el puerto. A bundaban los aljibes que recogían agua de lluvia y que todavía se conservan en m uchas casas donde se potabilizaba con fuego (hirviéndola) o som etiéndola a un proceso d e filtración M En la Concepción de La Vega llegó a configurarse un asentam iento de cierta im portancia, pero al abandonar el sitio original, com o casi todas las otras poblaciones creadas en el período colonial, dicho lugar fue olvidado y en el espacio dejado vacante creció la ciudad que hoy conocemos. Podría decirse que una buena parte de las villas fundadas po r O vando desaparecieron. La cartografía de finales del siglo x v i al siglo XVI11 recoge este proceso de transform ación. El m ismo queda acentuado al acercarse el siglo XI x cuando se fundan num erosas poblaciones en la zona fronteriza entre la colonia española y la francesa M La planificación urbana tiene por m isión asum ir un conjunto de decisiones que perm itan crear una solución óptim a para orientar la ocupación del territorio urbanizado, usar d e ese espacio, equilibrar la geom etría vial y el transporte que en aquellos tiem pos era peatonal o en bestias de herradura, crear y arm onizar densidades de ocupación y el paisaje urbano definiendo zonas verdes y parques, para lo cual es útil m etabolizar los recursos naturales, la topografía y el m edio ambiente. Las villas coloniales partían de un sitio centralizado, que la tradición denom inaba -plaza m ayor-, con un fuerte carácter castrense, por lo que llegó a conocerse com o - plaza de arm as ». lugar donde se concentraban la imagen física de los poderes públicos: C ate­ dral (religioso); C abildo municipal (gobierno local); Casas Reales (gobierno central c imperial); Cárcel Real con poste de castigo o picota (justicia aplicada) M En el caso d e Santo Dom ingo, la casa de la Real A udiencia (tribunal de apelaciones con carácter continental o regional) y la C hancillería. así com o el palacio del G obernador y C apitán G eneral fue localizado, recién fundada la ciudad, en la encrucijada de una cañada m arcada po r un declive pronunciado que term inaba en el río Ozama. A am bos lados de esta hondonada se levantaban sendas colinas. La más cercana a la ciudad sirvió de asiento a las Casas Reales, cuya biografía fue escrita y publicada en el año 1979.!° Se trata de dos pa­ lacios, el prim ero de los cuales sirvió de Casa de C ontratación y para 1511 de asiento exclusivo de la Audiencia Real y Chancillería. El segundo, conocido com o Palacio d e los G obernadores y C apitanes Generales, se levantó junto al prim ero y firm e­ m ente adosado para integrar un solo conjunto. En el frente, para m arcar la im por­ tancia del sitio, había una plazoleta, donde años después se construyó un reloj de sol y una capilla que denom inaron com o Capilla d e la Audiencia. La incertidum bre reinaba en el proceso urbano de la ciudad sede del gobierno de las Indias M En su evolución vital, estos palacios han sufrido los rigores de las modas que en arqui­ tectura son tan caprichosas com o en la alta costura. C onstruidos al iniciarse el siglo x v i. fueron transform ados por las conveniencias de un gobernador francés. Una versión neoclasicista sustituyó la anterior, de acuerdo con el gusto im perante al d espun tar el siglo XX, hasta que el horm igón arm ado intervino m odificando espa­ cios, agregando elem entos y fortaleciendo estructuras. La restauración descubrió la m ole de piedra de dos palacios en donde aparentem ente había uno solo. Los capítulos de la Biografía explican cóm o ocurrió esta aventura en las Casas Reales o del Rey. Fue este últim o el nom bre sugerido para el Museo que hoy se acoge en la am plitud espacial d e los palacios, con el propósito de fortalecer con dicha denom inación la tradición y el carácter m ilitar del m onum ento M El a u to r de un libro sobre gnom onica" señala que el de las Casas Reales, es el cuarto reloj de sol con cam pos de líneas horarias más antiguo del N uevo Mundo. C onstruido en la ciudad de Santo Dom ingo en el año 1753 en la plazoleta frente al Palacio de las Casas Reales, está form ado po r dos caras verticales declinantes. En algunos artículos se indica que el '“ Eugenio Pérez Montas. BiografíaJe un monumento. Santo Dom ingo. 1979 '■César Sánchez. Iniciación a la^nomónicadominicana. Santo Dom ingo. 2007. p.}?i HISTO RIA GENERAL DLL 1*1 EBLO DOM INICANO 4 3 6 ’- v r - í M c a ic d ta f m c íio p o fita n a de í© "denominaba ‘^ ^ a n ía QftlVa t ía íc fa "> £ u c a in a c ió n , se fem ante ju n to a fa ^ V a ja QÍ)JV*irot c n t*c 15 2 0 j* *> 4 0 . ^ ? u ctcccio n se co**cspon3e con fa 2 & u f a ( ¥ 0 m a n u s ^jonti^e^ t e f S t e agosto t e 15 1 ». ' ^ n consecuencia, £ a cum yfido fos 500 años íc su c ic a c io n . a a i - q u c v ío g ia fia tc m v s tia te tjuc fa m is m a descansa s o fiic u n a s e n ta m ie n to p ic ^ is jja n ic o . ^ e s p u e s t e 1 512 . se feG anto un safon p io V is io n a f tccíjatv óc canas í|u c se u tifig í com o ^ . a t e t t a f . a ttto i^ o fo jjta u i € a t t a t e fa c i u t a t c o fo n ia f a t q u i t i v su j x c i ^ f m i c i a f t u i a n í e fa s p i i - m e ia s 2 >ccaí»as, es ^ c c it c n t ic 15 0 2 ^ 15 4 2 , c n t ic su ^ M u ía c io H p o i ^ —~}Van?»o fa i c im i t ta c i c t t t e f tcn tfyfv m o jo i, in ic ia tiv a t e f o £isp o (§ ^ f c ja n ^ io < & c i a f t i t t i .

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3