Historia General del Pueblo Dominicano Tomo I

contrarios a su persona, don Cristóbal contraataco despachando a su herm ano D iego a la Península con objeto de justificar su actuación. 1:1 25 d c febrero d c 149S. en la flota d e Torres, partió el benjam ín d e la fam ilia para España: en descargo del A lm irante iba a ofrecer a los Reyes no el oro prom etido, sino 5 0 0 esclavos indios. Tam bién iba cargado de cartas que contenían las propias quejas y explicaciones del virrey: los españoles, tan to los seglares com o los religiosos, eran gente perdida- que había acudido a las Indias pensando solo en enriquecerse, sin trabajo, ni pena . jugadores de dados, perezosos y de m alas costum bres, cegados por la codicia."" A n te dos versiones tan contradictorias, la decisión que tom aron los soberanos fue en viar fin alm en te al sevillano Juan A guado, su repostero de capilla, para com probar en persona, com o juez pesquisidor, el reparto equitativo d e los bastim entos y verificar la exactitud d e las quejas presentadas. A l m ism o tiem po, redujeron a 5 0 0 hom bres el num ero d e personas que podían residir en la Española,1" quizás a instancias del A lm iran te, que en 149 4 había decidido, al parecer, no d e ja r que viviesen en ella m ás d e 50 0 colon os"2 M I a llegada de A guado en o ctubre de 149S sorprendió a C o ló n en el interior de la isla, com batiendo en la M agua 11a al h erm ano de Caonabo. i lacia allí se d irigió el pesquisidor, sem brando en tre unos y otros la esperanza d c que el nuevo gobernante sustituiría al tirano. El jubilo, tanto d e los indígenas com o d c m uchos españoles, du ró poco tiem po. A guado ahondó aún más si cabe la d ivisión en tre el partid o del A lm iran te y el de sus detractores. Las fuentes no dibujan con claridad sus actuaciones, si bien dan a en ten der que Aguado, que cu brió d e m enosprecio a B artolom é C o lo n , am en azo a don C ristóbal, tachándolo de em bustero, con el desfavorable in form e q u e pensaba entregar a los Reyes, dan do lugar a que los enem igos del virrey se alterasen: por m anera q u e ya no era el A lm iran te ni sus justicias tan acarado ni obedecido com o a n te s-."5Por su parte D. C ristób al, según Las C asas, anunció su deseo de regresar a C astilla para d ar su versión de los acontecim ientos. O tra fue la explicación que nos d e jó Fernández de O vied o."4 asegurando que C o ló n volvió por im posición d e A guado. -lo cual él sintió por cosa m uy grave, e vistióse d e pardo, com o fraile, y dejóse crecer la barba M N o qu iso I fem an do C o ló n co n tar en su I liston a este desagradable ep isod io d c la vida d e su padre y se lim itó a decir que este, una vez pacificada la isla, decidió m archar a C astilla para d ar cuen ta a los R eyes d e algunas cosas que le parecían convenientes, -especialm ente a causa d e m uchos m alignos y m ordaces que. m ovidos de envidia, no cesaban de hablar mal a aquellos Reves de las cosas de las Indias, con gran perju icio y deshonra del A lm iran te y de sus herm anos A l igual que I lom ando, tam poco C o ló n se d ignó m encionar en sus escritos a A guado, d e quien había hecho elogios en 14 9 4 '" 88 Para d ar sus respectivas y antagónicas versiones d e los acontecim ientos, don C ristó b al y Juan A guad o se em barcaron para la Península en sondas carabelas el 10 de m arzo de 1496. El gen io de la propaganda que era el A lm irante, para rodear su figura d c m ayor aureola, se hizo acom pañar com o un triunfador rom ano por el gran cacique C aonabo. su h erm ano vencido llam ado pom posam ente D. D iego y su sob rin o ."' llevando basta un séquito d e 30 in dios."’1 Pero C ao n ab o falleció en la travesía"1’ antes d e convertirse, com o su fam ilia (y siglos después Sittin g Bull en el W ild W est Show ), en una figura d e feria. Los cronistas que achacan su m uerte al naufragio del navio don d e viajaba a causa d e un h uracán '4" confunden su suerte con la de o tro infeliz cacique. G u ario n cx. en 150 2. Ll A lm iran te llego a C ádiz el 11 de jun io d e 14 9 6 MS LA BÚSQUEDA DEL ORO . LAS M INAS DEL REY S ALOMÓN L O S P A S O S D E C O L Ó N en las indias estuvieron guiados siem pre por la búsqueda del ben dito oro. ese poderosísim o m etal cuyo influjo bien sabía él que sacaba en un santiam én las alm as del Purgatorio.121 La identificación del C ib a o c o n C i pango se debe a esc anhelo d e en contrar fin alm en te la fuente d e la m ayor riqueza que pueda haber en el m undo. La fantasía del A lm irante se despeña una y otra vez en descripciones hiperbólicas, pero tam bién el tintineo del oro parece consolarlo en los m om entos de m ayor desesperación. A n tes de la partida de T orres en febrero de 149 3 las expediciones d e A lo n so d e O jed a y C in es de C orbalán. al C ib ao y a la tierra d e C ao n ab o respectivam ente, al m ando cada uno de 1s hom bres, refrendaron las expectativas que se tenían ""C arra del 26 de fi.-bn.-r» dc 149? en Textos, doc x u ((>414) '"C édula del I de junio de 1495 en A G I. Patronato. 9 I. lél. 9 lvto. Col. IV.' nuiu. 297 (11. P-807) "-A sí diee 11 Colón. Historie . 52 (1. p.297) A las actuaciones de .Aguado dedico Las Casas el cap. i:\ v i 11 de su I listona y Fernández de O viedo el cap. \ 111 del lib. 2 ° 11 Historio . n i? (pS2 a) Esta versión de los hechos indigno a las Casas (Historia, i 10 9 [p 298 bj) 'Historie. 02 (ll. p.56) ""En la instrucción a Torres, en efecto, escribió el A lm irante ('l'extos. doc IX |p. 2 <»?|) taréis relación (a los Reyes| de luán Aguado, cuan bien e diligentem ente lia servido en todo lo que le lia seido m andado "*( [fr. A Bernal. Memorias. i?i (p.???). "HC/r. Bartolom é de las Casas. I listoria. 1 111 (p.?c> 2 b). " .Asi dicen A Bernal (Memorias. 1 ?i |p i??]). 11 . C olón (Historie. 6 ? [ll. p.62]) y G. I ernandez de O viedo (Historia, ll 1 [pS 7 ái|). El cacique estaba vivo todavía cuando las dos carabelas llegaron a la (¡uadalupc. donde al \lm irante le vino en gana llevarse tam bién a una cacica \ a su hija ’ lal es la versión de l’edro M ártir (DíeaJes. I 4 .10 [Oirías, p.84]) v de la s Casas (I listoria. ll 102 [p.286 a]), com o si Caonabo hubiese m uerto en el luiracan que dio al traste con las cuatro naves que habían llevado a las Indias a Juan Aguado (I listoria. 1 10 8 [p .297 b|) 1:1 l'extos. doc. LXXIV (p 49 “ ) IIIM O K IA l.l \ l RAI. 1*1 i 1*1 t IU O IH IM IN K ANO |86

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